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Tributo vivo a las
cocinas ancestrales
con investigadora
Maru Toledo



Por Ursulino Rueda


El Festival Gastronómico de Jalisco, que este octubre y noviembre viste de tradición a Azul Histórico, Azul Condesa y Azulísimo, llega como un tributo vivo a las cocinas ancestrales del occidente mexicano, en esta edición, el chef Ricardo Muñoz Zurita comparte fogones con la investigadora Maru Toledo, una de las figuras más importantes en la preservación de la gastronomía tradicional jalisciense, cuya labor ha trascendido los límites del recetario para convertirse en un acto de memoria y resistencia cultural.

Los platillos que integran el menú —desde las gorditas con picadillo de Mascota hasta la tatema con hojas de guayabo de Tuxpan— son resultado de décadas de investigación de Toledo en comunidades rurales e indígenas de su estado. “En Jalisco tenemos 125 municipios y 12 regiones. Si trazamos un compás en el centro del estado y marcamos su circunferencia, encontramos todos los climas de México. Eso hace que cada región tenga sabores muy distintos”, explicó la cocinera e investigadora durante un conversatorio en Azulísimo, acompañada del chef Muñoz Zurita.


La voz de las mujeres del maíz

Con más de 28 libros publicados y fundadora del colectivo “Mujeres del Maíz”, Maru Toledo ha dedicado más de dos décadas a documentar los saberes culinarios que perviven en cocinas de humo, fogones de barro y comales antiguos. Su trabajo rescata no sólo recetas, sino las historias de las mujeres que, generación tras generación, han sostenido la identidad alimentaria de Jalisco.

“Me interesa preservar las recetas que están en peligro de desaparecer”, ha expresado Toledo, quien recorre comunidades para documentar, cocinar y revivir preparaciones olvidadas, a través de su método —una combinación de investigación etnográfica, tradición oral y trabajo de campo— ha logrado reconstruir el mapa culinario de un estado diverso y complejo, donde los climas, los ingredientes y las técnicas se entrelazan como un mosaico cultural.


Un menú que narra la memoria de los pueblos

El menú del Festival de Jalisco por Maru Toledo fue diseñado para contar historias, cada platillo representa una región, un recuerdo o una técnica rescatada del olvido. “Hemos elegido recetas que son muy representativas, más no necesariamente comerciales, y esa es la razón poderosa de que en esta ocasión no quisimos incluir la birria. Estamos incluyendo en su lugar una tatema que es una versión del sur de Jalisco”, señaló Toledo.

Los primeros tiempos incluyen delicias como la sopa de tortilla vieja de Tapalpa, elaborada con tortitas de tortilla y queso Cotija en caldillo de jitomate. “Yo creo que si de recuperación hablamos, hay una receta que es la sopa de tortilla vieja... las tortillas que iban quedando de días anteriores se troceaban, se remojaban toda la noche y al siguiente día se molían en el metate... este tipo de preparaciones no las van a encontrar ya en Jalisco”, explicó la investigadora.

Otro de los imperdibles es el queso fundido con raicilla y flor de calabaza, un homenaje a la cocina de Guadalajara y a los destilados tradicionales de la costa. “Es una mezcla de tres quesos... se acompaña con una salsa cremosa que lleva un poco de chile verde o jalapeño, flor de calabaza, hongos y un toque muy peculiar de raicilla”, compartió Toledo, destacando el papel de este destilado tradicional en la gastronomía jalisciense.

El tamal de nopal de Tonila, perfumado con yerbabuena, es otra joya del menú. “En aquellos tiempos las amas de casa usaban lo que tenían a la mano: orégano fresco y hierbabuena... me pareció fascinante descubrir cómo con ingredientes tan básicos se logran esos tamales tan suaves”, añadió Toledo.

Entre los platos fuertes, la tatema de res con hojas de guayabo de Tuxpan reivindica los sabores profundos del sur del estado, mientras los camarones arrieros de Teuchitlán narran la historia de una región lacustre. “En el municipio de Teuchitlán... la gente que vivía ahí era identificada como pueblo de raneros... en esa zona había una inclinación muy importante hacia el consumo de mariscos. A estos camarones arrieros les llaman así, porque realmente era lo que la gente consumía”, explicó Toledo.

El recorrido concluye con postres de memoria, como la rosca de nuez enmielada de Sayula y la jericalla de jarrito, ícono tapatío. “La jericalla nació en jarritos de barro... este postre nace del uso de las claras para pegar el oro de hoja en los templos, y las yemas que sobraban se donaban al Hospicio Cabañas... las monjas tomaron como base una natilla catalana, pero añadieron vainilla y canela... la cocción a dos fuegos crea esa costra negra que a los tapatíos nos encanta, nada tiene que ver con el crème brûlée ni con el flan”, relató la investigadora con pasión.













El Menú

Primeros Tiempos

- Gorditas con picadillo de cerdo. Mascota. Tortillitas de maíz en salsa roja, con picadillo de cerdo, col y cebolla. Acompañadas con salsa de chile bravo.

- Queso fundido con raicilla y flor de calabaza. Guadalajara. Mezcla de quesos: adobera, mozzarella y asadero, champiñones a la raicilla.

- Sopa de tortilla vieja. Tapalpa. Servida con tortitas de tortilla y queso Cotija en caldillo de jitomate y especias.

-  Tamal de nopal. Tonila. Masa de maíz mezclada con nopales y rellena con queso adobera, yerbabuena, rajas de chile cuaresmeño y jitomate.


Platos Fuertes

- Tatema con hojas de guayabo. Tuxpan. Guiso de carne de res que recuerda a la birria, condimentado con chile pasilla, guajillo y especias.

- Camarones arrieros. Teuchitlán. Salteados en salsa de chile ancho, guajillo y serrano.

- Mole dulce con cerdo ibérico. La Joya Magdalena Mole rojo de chile guajillo, frutos secos y especias.


Postres

- Rosca de nuez enmielada. Sayula. Porción de rosca envinada con vino de Jerez, canela, vainilla, naranja y limón confitado, camote cristalizado y helado de vainilla.

- Jericalla de jarrito. Guadalajara. Postre que recuerda a un flan de vainilla.


Jalisco en la mesa de la Ciudad de México

El chef Ricardo Muñoz Zurita, reconocido promotor de la cocina mexicana, celebra esta colaboración como un ejercicio de autenticidad. “Jalisco más allá de la birria”, afirma, al destacar que los platillos seleccionados son expresiones regionales que rara vez llegan a la mesa capitalina, pero que representan la riqueza real del estado.

El Festival Gastronómico de Jalisco estará disponible hasta finales de noviembre en Azul Histórico (Isabel La Católica 30, Centro Histórico), Azul Condesa (Av. Nuevo León 68, Hipódromo) y Azulísimo (Venustiano Carranza 57, Centro Histórico).

Una invitación a redescubrir los sabores de Jalisco desde su raíz, guiados por la mirada de una mujer que ha hecho de la cocina una forma de preservar la historia. Porque, como demuestra Maru Toledo, cocinar también es una manera de recordar.


Fotos de platillos: José Luis Sandoval



Sobre Ursulino Rueda: Gastrónomo con especialidad en comida mexicana, investigador de recetas antiguas, desde hace 15 años activista de la difusión de los mezcales tradicionales de los pueblos de México. Lector, melómano, a veces escribo, mezcólatra y tragón profesional.

Creador del espacio de experiencias gastronómicas: El Gusto Histórico, IG: https://www.instagram.com/elgustohistorico/

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Mexcalli: El mundo de los
destilados de agave en México
documenta diversas
bebidas que abonan
a la riqueza histórica y
cultural del país


Por Ursulino Rueda

Dentro de las fantásticas instalaciones de Proyecto LAM de Real Minero en Santa Catarina Minas, Ocotlán, Oaxaca, se llevó a cabo una entrevista con la maestra mezcalera y autora Graciela Ángeles Carreño, a propósito de la publicación de su más reciente libro: “Mexcalli: El mundo de los destilados de agave en México”, editado por Larousse, la conversación conducida por Ursulino Rueda, se centró en las motivaciones que la llevaron a escribir este proyecto: la riqueza de las bebidas derivadas del agave en diversas regiones del país y la importancia de rescatar y documentar métodos de producción tradicional.

A continuación, se presenta el recuento de la entrevista, resaltando las reflexiones de Graciela.


El origen de la obra y su enfoque

GAC – “En principio, el libro surge de una invitación que me hace el equipo del Larousse, Gerardo Guerrero y Verónica Rico, quienes me invitan a escribir un libro sobre mezcal, originalmente, la propuesta que ellos tenían en mente era complementar la serie de libros sobre destilados, ya que previamente se publicó el Larousse del Tequila”

Desde el inicio, Graciela sintió que la propuesta de crear “el Larousse del mezcal” se quedaba corta para retratar la diversidad de bebidas derivadas del agave en México. Por ello, buscó ampliar la visión:

GAC – “Digamos, el libro inicia siendo esta idea del Larousse del mezcal. Pero en esas primeras conversaciones que tuvimos, uno de los primeros puntos que yo mencionaba era que hablar sólo de mezcal era limitativo, en términos de que pues existe una denominación de origen, que no todos los estados que producen están dentro de ella, y que al mismo tiempo darle el nombre del Larousse del mezcal implicaba que muchas otras bebidas destiladas hechas de agave que se producen en México tampoco pudieran tener un espacio”

Para Graciela, abordar la tradición de los destilados de agave es fundamental, sobre todo pensando en llegar a un público que apenas iniciaba su acercamiento a estas bebidas.

GAC – “El libro surge de este acuerdo entre los representantes de la editorial y mi propuesta, sobre cómo yo imaginaba presentarle a un público no especializado, quizás curioso, pero que todavía no bebe o no conoce la bebida, o que está iniciando su acercamiento con la bebida, cómo presentarle la diversidad de bebidas destiladas hechas en México”


La responsabilidad de la representación y la importancia de los métodos de destilación.

En una obra de este calibre —y con el respaldo de una editorial de prestigio— la autora sentía un gran compromiso al representar la voz de productores de todo el país.

GAC – “Para mí no era un tema del editorial, era un tema de la responsabilidad que implica escribir una obra en la que estás hablando de una bebida nacional, donde eres responsable de que la mayor parte de las voces de México se vean reflejadas o representadas”

Además, la autora quería asegurar que en el libro se plasmaran métodos de destilación sobre los que hay poca exposición.

GAC – “Parte de lo que yo quería recuperar en el libro era hablar de todo eso que no se visibiliza porque no son bebidas de volumen, es decir, estos proyectos familiares en la mayoría de los casos, donde son producciones limitadas, pero sobre todo que usan técnicas que son muy particulares y que no tienen gran tecnología o no han sido tecnificadas”


Viajes por cinco estados: el destilador filipino y la diversidad de regiones.

El interés especial de Graciela se volcó hacia el llamado “destilador filipino” o “destilador asiático-mexicano”, método utilizado en determinadas zonas específicas del país. Así, emprendió viajes de campo para documentarlo.

GAC – “Digamos, el haber conocido Jalisco y esa diversidad de nombres, formas, agaves y de personas, encontrar estos momentos de coincidencia con gente productora de raicilla en Jalisco, donde usan los mismos términos que nosotros en Minas, Oaxaca, técnicas muy parecidas... me llamaba mucho la atención y les propuse ahondar en el tema del destilador filipino, pero no metiéndome en la discusión de si es prehispánico o no es prehispánico. Lo que me interesaba abordar principalmente el dónde, en qué regiones del país conservan ese método de destilación”

Aunque inicialmente se consideraron seis estados, finalmente sólo pudieron documentar cinco.

GAC – “En el caso de Durango, que era uno de los que me interesaba documentar, nunca hubo forma de poder entrar o de encontrar gente que nos pudiera ayudar. Los estados que se documentaron fueron Chihuahua, con Lechuguilla, San Luis Potosí, con Vino de Campanilla, Estado de México con Mezcal, Oaxaca y Jalisco. Yo estaba buscando destilados en barro específicamente”

La investigadora realizó visitas de campo, que le permitió sumergirse en los procesos y dialogar con familias productoras:

GAC – “Fueron viajes que no requirieron mucho esfuerzo, pero que fueron cortos realmente, y fuimos con familias en específico, porque el enfoque estaba únicamente conocer y documentar el proceso de destilación”


Estructura y contenido del libro

El libro, cuyo título final es “Mexcalli: El Mundo de los destilados de agave de México”, se conforma de varios apartados que van desde la historia y la producción hasta el análisis sensorial y la coctelería.

Historia y contexto socioeconómico:
Explica la evolución de las bebidas destiladas en México y cómo influyeron factores políticos, económicos y culturales en su desarrollo.

La planta y su diversidad biológica:
Para entender los destilados de agave, es crucial conocer la planta, sus diferentes especies y la manera en que se han adaptado a distintas regiones del país.

Proceso de producción:
Graciela dedica un apartado detallado a describir cada etapa, integrando términos locales para reivindicar la diversidad lingüística, advirtiendo de la estandarización que ocurre bajo la normatividad: “Hay un fenómeno en el cual los nuevos productores o los productores más jóvenes comienzan a utilizar un lenguaje muy homogéneo que deriva de la norma del mezcal... todas estas palabras que en las comunidades se usaban, desaparecen y se estandarizan” agrega la autora.

Biodiversidad, fermentación y amenazas al patrimonio:
El libro aborda hallazgos recientes en temas de fermentación y la participación de investigadores como la doctora Xitlali Aguirre Dugua y el doctor Alexander de Luna Fors: “Hay un apartado específico, donde colaboró un investigador del CINVESTAV, el doctor Alexander, que tiene un estudio desde hace como cinco años sobre levaduras para fermentación de agave” puntualiza Graciela.

Degustación y maridaje:
Incluye una colaboración de Cornelio Pérez y un grupo de especialistas que trabajan en el desarrollo de ruedas de aromas y sabores, para Graciela, este ejercicio es vital para dotar a productores y consumidores de un lenguaje que describa las características sensoriales de manera más cercana a la realidad mexicana: “Lo que sí incluí es el tema de cómo degustar un mezcal, se recupera un ejercicio que se hizo bajo un proyecto de CONACYT, que tuvo al final un subproducto que fue una rueda de aromas y sabores”

Coctelería y su lugar en el libro:
Aunque Graciela admite que la coctelería forma parte de la cultura actual en torno al mezcal, fue cuidadosa de que las propuestas incluidas respetaran la esencia de la bebida: “En el criterio principal es que fueran personas que trataran de manera respetuosa la bebida y donde el mezcal fuera el eje de la bebida” agrega Ángeles Carreño.

De “Larousse del mezcal” a “Mexcalli”

Uno de los aspectos más relevantes es cómo lograron modificar el título inicial para reflejar la pluralidad de bebidas destiladas de agave en el país.

GAC – “La propuesta original era ‘el Larousse del mezcal’, pero yo insistía en que fuera destilados de agave en México, al final la editorial eligió ‘Mexcalli’, y el subtítulo es ‘El mundo de los destilados de Agave de México’ porque la palabra mezcal no abarca toda la diversidad de destilados, lo que sí abarca es destilados de agave”

Este cambio permite incluir a estados que no gozan de denominación de origen y rescata el nombre local de algunas bebidas que corren el riesgo de ser “rebautizadas” como mezcal por razones comerciales.

El equipo de colaboradores

Graciela no emprendió este viaje en solitario, Mexcalli cuenta con valiosas contribuciones.

GAC – “En los maridajes participa Wendy Pérez, en el apartado de maridaje y coctelería, hay una colaboración en la parte de fermentación específicamente con el doctor Alexander de Rio y con la doctora Xitlali Aguirre. Y en el apartado de degustación, que es donde está Cornelio Peŕez, Sergio García Barón y la doctora Oxana Lazo

La autora destaca que se trata de la primera obra que, abordando estos temas, parte esencialmente de la visión de una mujer mexicana, con la intención de llegar tanto al público nacional como internacional, pues existe el plan de publicar una versión en inglés.

GAC – “Se pretende que haya una segunda versión en inglés. Yo esperaría que fuera este mismo año, sería la primera obra que habla del tema desde la voz de una mexicana en inglés”






Reflexiones sobre la comercialización y el futuro de los destilados

La autora hace una pausa para reflexionar sobre el impacto del mercado y la globalización en la forma en que se nombra, produce y percibe el mezcal y otros destilados.

GAC – “Más que por la norma, es un tema económico. Hay una exposición del consumidor a una comunicación del valor de la palabra mezcal y comienza a haber un efecto negativo para todos aquellos que quieran mantener su tradición”

Le preocupa que, bajo la presión del mercado, las producciones familiares opten por redefinir sus bebidas para encajar en las categorías que impone la norma o la demanda comercial. Por otro lado, resalta la paradoja de la categoría “ancestral”:

GAC – “En el proceso histórico normal, las comunidades abandonaban la producción en barro para transitar a la destilación en cobre. Cuando se crean las categorías, meten otra vez barro en paralelo pero no regresan al 100%, aunque algunas familias lo retoman”

Este fenómeno, en cierto modo, es un “contraefecto” de la norma y del auge de la categoría ancestral.


Lo que falta por investigar

Pese al amplio recorrido, Graciela considera que hay regiones que todavía no pudo documentar, ya sea por temas de seguridad o de tiempo. Durango, Sonora Tamaulipas y Sinaloa son algunos de los estados pendientes.

GAC – “En definitiva sí hizo falta Durango, pero humanamente no era posible, por temas de seguridad, hay estados que no se pudieron visitar, Sonora, Sinaloa y  Michoacán tienen destilado en barro, yo creo que esos tres estados podrían ser parte de una segunda edición”

La autora reconoce que, a pesar de la magnitud de este proyecto, hay mucho terreno por recorrer.

GAC – “El país da para un montón de cosas, sólo en temas de destilados, hay muchísimo más que documentar. Obviamente hay mucho que viajar.”


Cómo se ve el mezcal desde el extranjero

Se aborda la percepción del mezcal fuera de México, Graciela opina que varía según la región y el tipo de consumidor.

GAC – “Depende del país, pensando en un consumidor estadounidense, tendríamos que pensarlo como en dos tipos de consumidor, uno que lo consume en cocteles y el otro en donde el consumidor de mezcal que le interesa saber quién lo hizo, cómo lo hizo. El europeo es muy respetuoso en todos los sentidos, el estadounidense está más clavado en el pistear, igual y también quieren aprender, pero digamos, en el otro grupo está más claro que su objetivo es aprender”

Pese a que existe un gran mercado, la autora mantiene una postura crítica sobre la calidad y la responsabilidad de los productores.

GAC – “Creo que la bebida puede tener un buen futuro, pero eso va a depender de lo que los productores decidamos hacer con lo que producimos, se vende mucho el discurso de la pobreza y eso es patético. Pareciera ser que sólo porque un producto se haya hecho en un pequeño palenque va a ser bueno”


Dos años de trabajo y una gran responsabilidad

La gestación de “Mexcalli” requirió aproximadamente dos años, con visitas a campo en cinco estados. Esa dedicación se ve reflejada en la profundidad del libro.

GAC – “Dos años y cuatro viajes exactamente, sólo pude hacer un viaje para cada región, no pude regresar. En una reedición, estaría increíble incluir Sonora entre otros estados que no se pudieron visitar”

Así, la publicación representa una mirada que, si bien es amplia, mantiene abiertas las puertas a cubrir nuevas regiones y otros aspectos sobre los destilados.

En “Mexcalli: El mundo de los destilados de Agave de México”, GAC nos presenta una fotografía de la realidad actual de las bebidas destiladas de agave en el país: su historia, sus amenazas, su riqueza cultural y las voces de quienes las producen. El libro es un llamado a la reflexión sobre cómo cuidar, proteger y difundir este valioso patrimonio biocultural.

La conversación dejó en claro que Graciela defiende una visión incluyente de todos los destilados de agave y que su obra, editada por Larousse, no se limita a una denominación de origen. Se trata de un ejercicio riguroso, con sustento académico, pero al mismo tiempo accesible a cualquier persona interesada en acercarse a estas bebidas con respeto y curiosidad.

Tal como la autora afirma, la historia de los destilados de agave en México no concluye en estas páginas. Al contrario, el libro siembra la semilla para seguir indagando y reconociendo la enorme diversidad de métodos, nombres y contextos que hacen de estas bebidas un tesoro nacional.

“Mexcalli” se presenta como una obra imprescindible para entender no sólo el mezcal, sino todos esos destilados que por siglos han alimentado la identidad cultural de las comunidades mexicanas, y es también un testimonio de la importancia de poner el foco en quienes han mantenido viva la tradición: las familias productoras, que hoy merecen ser reconocidas y apoyadas en un mercado global cada vez más competitivo y voraz.


Sobre Ursulino Rueda: Gastrónomo con especialidad en comida mexicana, investigador de recetas antiguas, desde hace 15 años activista de la difusión de los mezcales tradicionales de los pueblos de México. Lector, melómano, a veces escribo, mezcólatra y tragón profesional.

Creador del espacio de experiencias gastronómicas: El Gusto Histórico, IG: https://www.instagram.com/elgustohistorico/

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Chef Eduardo Plascencia




Por Sandra Buch
Instagram: sandrabuchbarris


Lalo Plascencia es un incansable buscador de la técnica para preservar los valores de la cocina. “Las personas mueren, la técnica perdura” es la frase de cabecera del chef, que resume su incansable búsqueda de la constancia y reproducción de la cocina mexicana

El chef Lalo Plascencia es amigable, apasionado de la cocina mexicana; pero sobretodo de la técnica para poder reproducir recetas, platos.  Hace más de 10 años creó el Centro de Investigación Gastronómica México (CIG), un lugar de experimentación, de búsqueda, de capacitación, de reproducción de técnicas que le permite ir ampliando conocimientos y a la vez, desarrollar nuevos proyectos.

Hablar con el chef Lalo Plascencia es todo un agasajo. Es una charla llena de anécdotas, viajes, historias; pero sobretodo de un sentimiento de declaración de amor a su país, México, pero también de guerra. 

La entrevista empieza de manera relajada, la única condición que impone el chef es que debe ser en un lugar con buen café. Nos citamos en un local de la colonia Juárez, en la Ciudad de México. El café de autor no puede faltar para poder dar cumplimiento al requisito principal.

Chef Lalo Plascencia


Poco a poco, Lalo Plascencia se va emocionando mientras habla de las diferentes partes de su biografía.

El viaje empieza en España. A principios de febrero de 2016 se da la tarea de dar a conocer el Centro de Investigación Gatronómica México (CIG México) en el Basque Culinary y en el Celler de Can Roca. Es precisamente en la visita al Celler cuando de la mano del hermano Sommelier, Josep Roca, descubre los vinos de Jerez, y se queda con una de las frases que le revela Pitu Roca: “Tenemos la obligación de preservar los vinos de Jerez, porque son los grandes desconocidos de España”.

En septiembre de ese mismo año llega a Puerto de Santa María, invitado por la Sommelier y Educadora de vinos de Jerez, Ruth Amaya, a quien había conocido meses atrás en la distancia. Fascinado, y con la frase de Josep Roca muy presente, comienza una relación profesional y personal que le permite descubrir la analogía entre México y Jerez; y poco a poco va desarrollando técnicas y platos mexicanos con productos españoles.

Plascencia comenta que Jerez tiene un problema muy similar a México, tiene todo de fácil acceso: playa, sol, calor, cerdos; pero el hecho de tener todo a mano, hace que los locatarios no valoren la riqueza que posee. Igual que acontece en México, sobre todo con los chiles y los vinos de Jerez.

Fruto de su estancia en Puerto Santa María nace un nuevo proyecto con dos protagonistas: Lalo Plascencia con cocina mexicana y Ruth Amaya con los vinos de Jerez.

De esta unión prolífica nace el Restaurante Amaya; un espacio en Puerto de Santa María con un fin muy claro: solo se abre cuando tienen reservaciones, el lugar tiene diferentes espacios, además de una sala de catas que ofrece tres vinos de Jerez con tres tapas: albóndigas enchipotladas, tacos dorados, frijoles puercos… Una cocina casera, trabajada, que ofrece un menú diario.

También ofrecen una cocina más elaborada, con diferentes tipos de menú degustación: 5, 10, 12, 15, e incluso en una ocasión un menú degustación de 18 platos. El objetivo es que la gente viajara al lugar solo por la oportunidad de comer en un sitio pequeño, lindo y muy amigable.

El proyecto tuvo por nombre Amaya, una palabra muy ligada a la historia del chef Plascencia, un vocablo de origen vasco que significa Principio del fin.

Durante su estancia en Andalucía se dedica a la innovación, al estudio de técnicas; así es como en el invierno de 2016, cuando Jerez se adormece o paraliza un poco por temporada baja, su amigo el chef Ángel León le ofrece su centro I+D, para realizar innovación y estudios.

Un fin de semana deja siete cuencos en remojo con chiles en cada uno de ellos. Su sorpresa es cuando llega el lunes al centro de innovación y descubre que en cada uno de los cuencos se ha producido un fenómeno similar al velo flor que se crea en los jereces.

El velo flor es una reacción natural que se produce en los vinos de jerez, fino y manzanilla cuando, por circunstancias del clima y humedad de las bodegas en las barricas que reposan los vinos de jerez, se produce una manto de bacterias que protege y previene al vino de la oxidación, permitiendo siga fermentando.

Totalmente emocionado por este descubrimiento, se dedica a estudiar el fenómeno con el fin de reproducir las condiciones para crear el velo flor de forma intencional. Es así como en 2018 viaja con agua de velo flor de Jerez a México y empieza a experimentar con los aguachiles.

Después de experimentar descubre que los mejores chiles para reproducir el velo flor son el agua de chile guajillo y pasilla. Explica que el nivel de capsantina, acidez y azúcar de cada chile es diferente, lo cual provoca que algunos no inoculen o lleguen al grado de putrefacción.

El restaurante Amaya y el proyecto del chef Plascencia con Jerez termina en febrero de 2018. Los continuos viajes hacen que de por finalizado este episodio de su vida.

De regreso a México se dedica a investigar, enseñar, colaborar con diferentes chefs para ir creando su conocido Sexto Sabor. Diseña un curso que permite en una hora y media aprender a limpiar los chiles para realizar un total aprovechamiento de sus partes; su intención es clara y no se cansa de repetirlo: “el mundo se conquista con técnicas”.

Cuando le preguntamos por su reciente nombramiento como miembro de L'Académie Culinaire de France, en febrero de 2019, con ilusión en los ojos y orgullo nos comenta que para él es una gran responsabilidad poner la cocina mexicana en el lugar que le corresponde, aportando técnicas para poder reproducir recetas y supervivencia al producto

Es la oportunidad de hacer llegar el sexto sabor; enchilamiento como él específica; acercarlo y hacer entender los chiles, pero sobre todo democratizar los chiles secos mexicanos.

Porqué chiles secos le preguntamos; y con mucha vehemencia, nos cuenta que cuando el chile es fresco el nivel de capsantina es alto, incontrolable, inaplicable a la cocina no mexicana. Además de 10 chiles frescos se obtienen alrededor de 300 chiles secos. El chef explica que un mismo chile, dependiendo del proceso de secado, de la madera que se utiliza para ahumar, y otros factores, hace que obtengamos chiles diferentes. De ahí la importancia de buscar técnicas que permitan democratizar los procesos: la gran obsesión de Lalo Plascencia.

La charla es amena, distendida, con viajes; y sin darnos cuenta después de dos cafés y algunas horas, debemos dar por concluida la entrevista.

No podemos dejar la oportunidad de preguntar a Lalo qué vino de jerez lo define. Sin dudarlo especifica que sería un brandy de jerez reposado, añejado, tranquilo, complejo; pero también un rebujito, una bebida típica del verano jerezano realizada a partir de manzanilla y refresco con un toque de limón, con una hoja de menta o hierbabuena; fresco, chispeante, alegre.

Diagrama dibujado por el chef Lalo Plascencia
El sexto sabor


Antes de despedirnos me pide el cuaderno para poder dibujar lo que para él es la cocina mexicana: un cubo, una imagen gráfica tridimensional que permite entender y perfilar de mejor manera la cocina.
Toma el lápiz y mientras va dibujando nos va explicando cada uno de los puntos del cubo
Y así, con el regalo de un dibujo sobre las bases de la cocina mexicana, nos despedimos de Lalo, con muchas ideas, muchos temas para ir desarrollando y recuperando en un futuro.

No podemos despedirnos sin recordar una de sus frases: “La técnica es un lenguaje universal; las personas mueren pero las técnicas resisten, persisten”.


Sobre Sandra Buch: Originaria de la Ciudad de Girona, España. Egresada de la Universidad de Girona con especialidad de sommelier. Ha trabajado como sommelier en restaurantes. Actualmente es docente de programas de servicio y vinos para profesionales de la industria de hotelería, y reparte su tiempo en el área de venta de vinos importados.




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