Siempre me he sentido muy ligada a la Denominación de Origen Empordà, región situada en la parte noreste de España, en Cataluña, dentro de la provincia de Girona.
Es la tierra que he visto crecer, que he tenido la posibilidad de visitar más a menudo (por nacer en la zona), y a la que he tenido la ocasión de visitar, desde que regresé de México a finales de 2024.
De las once Denominaciones de Origen de Cataluña (cabe recordar que la DO Cava, a pesar de ser mayoritariamente catalana, es supraautonómica, dado que se puede elaborar Cava en Aragón, Rioja, Extremadura – Almendralejo - o Requena, así que no se contabiliza como Denominación de origen catalana), el Empordà, es una de las pequeñas en extensión, juntamente con Alella, Bages o Montsant; y aparte tiene una particularidad que no comparte con las otras denominaciones catalanas; está separada en dos, muy diferenciadas entre sí: en la parte más norte, colindando con Francia y los Pirineos, el Alt Empordà, y en la parte más sur, más llana y con más influencia del Mediterráneo, el Baix Empordà.
Los inicios del vino en el Empordà se remontan a los griegos, cuando en su entrada en la península a través de Empúries, inician su expansión y creación de viñedos. La superficie total en viñedos es de 1827 hectáreas, y son 55 los municipios que comprenden la denominación: 35 en la zona del Alt Empordà y 20 en la de Baix Empordà.
El clima es mediterráneo, y muy influenciado por el mar, con inviernos suaves y veranos más calurosos, atemperados por las brisas marinas. La Tramuntana, es un viento del norte, que tiene efectos beneficiosos para el viñedo, y es característico, sobre todo, en la parte más norte, alcanzando ráfagas de más de 120 km/h.
En cuanto a los suelos son básicamente de textura arenosa y pobres en materia orgánica; en la zona de llanura predominan los suelos de origen aluvial, y en las zonas de montaña el granito y la pizarra.
El Empordà, es tierra de laderas que dan al mar, con mucha influencia del mar Mediterráneo, con viñedos viejos, algunos de más de 100 años, y mayoritariamente plantados en vaso, con troncos robustos, que hacen un paisaje muy característico en la zona.
Encontramos vinos de todos los estilos, siendo los tintos, de uva Cariñena y Garnacha, en su mayoría, los de mayor producción, representando el 60 por ciento. También elaboran vinos blancos, blancos con barrica, rosados, y son muy típicos en la zona, los vinos dulces, las garnachas y moscateles (algunos añejados con sus lías, sus “madres”, en soleras, o damajuanas que hacen estos vinos identidad del paisaje y su entorno). Estos dulces, que representan un cuatro por ciento de la producción, son de gran valor gastronómico, y maridan perfectamente con los frutos secos, la grana como aquí se le llama, los buñuelos, los quesos frescos como el Mató, o cualquier postre de la zona.
En cuanto a sus blancos, las uvas más utilizadas son: Garnacha blanca, Moscatel de Alejandría o Macabeo; y cada vez más se está recuperando la Cariñena Blanca, convirtiéndose en sello de identidad de la región (cabe destacar, que únicamente en Priorat, encontramos vinos con esta variedad, también), una uva de maduración tardía, con aromas a fruta y flores blancas, que marca muy bien la mineralidad de la región y la frescura en boca, permitiendo añejamientos en barrica, francesa, americana, de acacia (muy usada para los vinos blancos) o húngara.
La Albera en el norte, y las Gavarres en la zona sur, son los parques naturales y montañosos, que protegen los viñedos.
En cuanto a las bodegas, se pueden visitar varias en la zona, recomendamos hacer cita previa, y realizar cualquiera de los recorridos que proponen, ya que el enoturismo en la zona, se ha convertido en un atractivo turístico más.
Visitar Empordà, es vino, productos gastronómicos de calidad, oferta turística completa, hoteles, restaurantes con Estrella Michelin, producto de mar, pero también de montaña, y, sobre todo, disfrutar de paisajes, de hospitalidad, de buenos vinos, y mucha cultura.
El Empordà es la tierra de Dalí, son Festivales de Verano, como los organizados en el Castillo de Perelada, en la zona de Cap Roig, o en Roses (Sons del Món); visitar festivales enoturísticos durante todo el año y mucha promoción del vino, teniendo a Josep Roca, Sumiller del Celler de Can Roca como gran embajador y promotor de la región.
Si tienen la oportunidad, no dejen escapar poder ir al Empordà, tienen 51 bodegas para visitar.
A continuación, les voy a recomendar las que he tenido la oportunidad de visitar últimamente:
Baix Empordà:
- Clos D’Agon - https://closdagon.com/ – situado en Calonge, se crea en 1989, con Miguel Caballero como enólogo des del año 2009, forma parte de la Asociación Grandes Pagos de España des del año 2021. No dejen de probar sus vinos blancos a base de Viognier o sus vinos de Garnacha o Syrah.
Alt Empordà:
- Celler Martí Fabra - https://www.cellermartifabra.com/es/ - en Sant Climent Sescebes, esta bodega familiar está representada por Joan, y Clara, su esposa. Elaboran blancos, tintos, dulces y aceites. No dejen de probar su blanco de Moscatel de Alejandría Flor de l’Albera o sus vinos más emblemáticos como Masia Carreras blanco (varias uvas) o tinto (Cariñena) o La Tribana (Garnacha).
- Celler Mas Llunes - https://masllunes.es/ - en Garriguella, con Antoni y su hija Gemma, al frente, es una bodega familiar, con más de 700 años de historia. Producen tintos, blancos, brisats (Orange), dulces… No dejen de probar la edición de los vinos Singulares, sobre todo el de Carinyena Blanca, o el tinto Rhodes.
- La Vinyeta - https://www.lavinyeta.es/es/bodega - Josep y Marta iniciaron el proyecto en el año 2002 en Mollet de Perelada; actualmente producen vinos, aceite, miel, queso, y siguen innovando con varios estilos de vino, recuperando variedades. Aparte colaboran con varios proyectos. No dejen de probar la edición de vinos Microvins, en especial la Carinyena Blanca, monovarietales de variedades autóctonas.
- Vins i Caves Perelada - https://perelada.com/ - bodega situada en el municipio de Perelada, una de las bodegas emblemáticas de la zona, situada dentro del recinto del Castell de Perelada. Con Delfí Sanahuja en el equipo enológico, y una oferta turística, de la mano de Maria Baró, muy ligada con México, ofrecen una amplia gama de experiencias para poder disfrutar de la zona y la región. No dejen de probar sus vinos de Finca: Malaveïna, Espolla, La Garriga… o su nuevo vino de Cariñena centenaria, Garrigal.
Empordà es tierra de vinos, de mar, montaña, de gente afable, de pescadores, de este Mediterráneo que tanto amo. No dejen de probar sus vinos y visitar la zona, porqué estoy segura, repetirán.
Para más información:
DOP Empordà
https://www.doemporda.cat/es/inicio.html
Instagram: @do_emporda
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