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El verdadero lujo está 
en bajar el ritmo y darle 
espacio a cada momento




Por Editores de Copas y Corchos
Instagram: @copasycorchos
Twitter: @copasycorchos

Vivimos en una época en la que viajar se entiende como hacer más en menos tiempo, sumar destinos, llenar itinerarios y coleccionar fotografías. Pero existe otra manera de descubrir el mundo, una en la que el verdadero lujo está en bajar el ritmo y darle espacio a cada momento. El otoño es la temporada perfecta para hacerlo.

En esta historia conocerás una forma distinta de viajar, con el tiempo suficiente para seguir tu curiosidad, detenerte cuando el paisaje lo merece y disfrutar cada experiencia con una mirada más atenta. Entre aguas serenas, cielos estrellados y lugares que invitan a hacer una pausa, entenderás por qué en Canadá lo asombroso sucede de manera natural.


Hay lugares donde la mejor ruta termina en una copa de vino

En el Valle de Okanagan, en la Columbia Británica, el otoño tiñe los viñedos de tonos dorados, cobrizos y rojizos que acompañan cada kilómetro de la histórica Kettle Valley Railway, una antigua vía férrea convertida en una de las rutas ciclistas más escénicas de la región. Ahí, un paseo en bicicleta no consiste en llegar rápido a ningún lugar. Se trata de atravesar pequeños pueblos, detenerse en un mirador o simplemente respirar el aire fresco. 



Después del paseo, el valle ofrece otra manera de apreciar la temporada. Una copa de vino elaborada con uvas cultivadas en la propia región, un menú farm-to-table preparado con ingredientes locales o una visita a bodegas como Quails' Gate Winery, Okanagan Crush Pad o Tantalus Vineyards permite descubrir por qué esta región vinícola se ha convertido en una de las más reconocidas de Canadá.



El espectáculo más grande se descubre al mirar hacia arriba

Cuando el sol se oculta sobre las Montañas Rocallosas, el paisaje comienza a transformarse una vez más. En Alberta, el Parque Nacional Jasper, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, alberga una de las reservas de cielo oscuro más grandes del mundo. Cada octubre, la llegada de noches más largas da paso al Jasper Dark Sky Festival, una celebración para redescubrir el universo y a maravillarse con uno de los cielos nocturnos más impresionantes de Canadá.



Es entonces cuando la experiencia cobra otra dimensión. Miles de estrellas se extienden hasta el horizonte con una claridad inigualable y, durante esta temporada, incluso es posible apreciar con binoculares el tenue resplandor de Andrómeda, nuestra galaxia vecina. Poco a poco, la inmensidad del cielo eclipsa cualquier distracción y recuerda que algunos de los recuerdos más intensos de un viaje no necesitan filtros, pantallas ni prisas; sólo el tiempo suficiente para contemplar lo extraordinario.



El mejor camino puede estar sobre el agua

Hay lugares que sólo revelan su belleza cuando se observan desde el agua. En Ontario, los lagos adquieren una serenidad especial durante el otoño, reflejando los bosques como si fueran un espejo. Remar en kayak, canoa o paddleboard permite contemplar el entorno desde una perspectiva completamente distinta. El movimiento suave sobre el agua, el sonido del viento entre los árboles y el silencio que acompaña la travesía hacen que el tiempo parezca avanzar más despacio. 



Ya sea explorando los lagos de Muskoka, navegando entre la naturaleza del Parque Provincial Algonquin o recorriendo el histórico Rideau Canal en Ottawa, cada trayecto invita a observar el entorno sin prisa. Mientras avanzas, no será extraño ver a lo lejos aves, alces u otra fauna silvestre que recuerda que, a veces, la mejor manera de adentrarte en un lugar es dejar que el agua marque el camino.



Hay días en los que no hacer nada es hacer mucho

No todos los viajes necesitan una agenda llena. A veces, el verdadero placer consiste en regalarte unas horas para desconectarte del mundo, dejar el teléfono a un lado y permitir que el cuerpo vaya al mismo ritmo que la naturaleza. En Quebec, la temporada otoñal convierte esa pausa en una experiencia. Rodeados de bosques que cambian de color y del aire fresco de la montaña, los spas invitan a disfrutar sin mirar el reloj.



Sumergirte en albercas de agua caliente, alternar con saunas y espacios de relajación o simplemente contemplar el entorno teñirse de tonos dorados, mientras disfrutas una bebida caliente entre las manos, son pequeños placeres que transforman la manera de viajar. Porque a veces, conectar con un destino también significa darte permiso de descansar y vivir el presente. Algunas opciones que vale la pena considerar para consentirte con una pausa que tu cuerpo y mente agradecerán son Nordik Spa-Nature, en Chelsea (Outaouais); Spa Nordic Station, en Magog (Eastern Townships); y Hôtel & Spa Le Germain, en Baie-Saint-Paul (Charlevoix).



La mejor vista puede estar después del siguiente paso

En Yukón, basta con ponerte unos zapatos cómodos, respirar el aire fresco y dejar que el sonido de las hojas bajo tus pies marque el ritmo del recorrido. Muy cerca de Whitehorse, el Yukon River Loop Trail serpentea entre bosques de pinos y abetos hasta llegar al histórico Miles Canyon, donde un puente colgante regala vistas privilegiadas del Yukon River. Es uno de esos recorridos que invitan a hacer una pausa para hidratarte, contemplar el paisaje, escuchar el río correr y descubrir que no hace falta apresurar el paso para disfrutarlo.



Otra opción te espera hacia el oeste de Whitehorse. A dos horas en auto se encuentra el Parque y Reserva Nacional Kluane, hogar del Monte Logan, la montaña más alta de Canadá, y de algunos de los territorios más espectaculares y remotos del país. Ahí, cada sendero ofrece una perspectiva distinta, valles que parecen infinitos, atardeceres que tiñen las montañas de tonos cálidos o el instante en que el cielo comienza a oscurecer y las auroras boreales hacen su aparición. 






La paciencia también puede traer sorpresas extraordinarias

En los Territorios del Noroeste, el otoño llega acompañado de una tranquilidad difícil de encontrar en cualquier otra parte. Cerca de Yellowknife, las inmensas aguas del Great Slave Lake, el lago más profundo de Norteamérica, crean momentos donde el silencio forma parte de la aventura y la sensación de inmensidad invita a desconectarte por completo.



Esta es una de las mejores temporadas para salir de pesca. El lucio del norte y la trucha de lago permanecen activos antes de la llegada del invierno, pero aquí la captura termina siendo sólo una parte de la historia. Lo verdaderamente memorable es lanzar la caña mientras el lago permanece en calma en medio de una naturaleza que parece no tener fin.



Al caer la noche, el paisaje vuelve a transformarse. Desde finales de agosto y durante toda la temporada de otoño, las auroras boreales regresan para teñir el cielo de tonos verdes, violetas y rosados, reflejándose sobre la superficie del lago en un espectáculo tan silencioso como sobrecogedor. Compartir ese instante alrededor de una fogata, acompañado por la hospitalidad de los lodges del norte y los sabores de la gastronomía local, recuerda que los viajes más memorables no siempre son los que acumulan más experiencias, sino aquellos que dejan espacio para vivirlas con calma.



Créditos fotos: Peter Lusztyk, Kari Medig, Ken Hagen, Destination Canada, Destination British Columbia,Travel Alberta, Ryan Bray, Dan Schykulski, Destination Ontario, Kevin Arnold, Humyn, Rami Accoumeh, Dominique Lafond, Xavier Girard, Destination Bonjour Québec, Robert Postma, Tom Jutzler, Paul Vecsei, Mark Jinks, Valerie Pond


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      Descubre un viaje en tren 
      por el este de Canadá, una 
      región donde el viaje es tan 
      memorable como los 
      destinos que conecta




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      Deja atrás el tráfico, el ruido y las agendas llenas para tomar ese vuelo desde México con destino a Canadá, donde el invierno se vive de una forma distinta y lo extraordinario sucede de manera natural. Si no sabes por dónde empezar, te recomendamos viajar en el tren VIA Rail por el este de Canadá, una experiencia que va más allá de contemplar paisajes maravillosos a través de la ventana. Este recorrido entre Ontario y Quebec invita a hacer paradas para descubrir lugares inigualables cubiertos de nieve, ciudades vibrantes y actividades emocionantes. Durante el paso entre los diferentes puntos tendrás la oportunidad de disfrutar de historia, naturaleza, lujo y cultura.


      Día 1 – Llegada a Toronto

      La aventura comienza en Toronto, la ciudad más grande de Canadá, donde se fusionan historia y modernidad. Recorre sus calles tranquilamente y descubre lugares emblemáticos como Old City Hall, New City Hall y el Parlamento, que reflejan la evolución arquitectónica de la ciudad. Continúa tu recorrido entre barrios como Chinatown, ideal para sumergirte en la comunidad asiática local. Ahí podrás degustar la gastronomía auténtica china, japonesa, tailandesa y vietnamita, además de encontrar productos y recuerdos únicos. Para pasar cada noche, opciones como Chelsea Hotel y Le Germain Hotel Toronto Mercer serán el espacio ideal para descansar y recargar energías.



      Día 2 – Toronto

      Visita la CN Tower y sube a su punto más alto para obtener una perspectiva única de la ciudad. Maravíllate con sus vistas y contempla el paisaje urbano cubierto de tonos blancos, con luces resplandecientes que comienzan a encenderse al caer la tarde. Disfruta de esta escena mientras te deleitas con platillos exquisitos en el 360 Restaurant, sin duda un must, especialmente en este año en que la torre celebra su 50 aniversario. Más tarde, dirígete a Ontario Place, un espacio cultural y de entretenimiento. Disfruta de momentos encantadores con Lumière: The Art of Light, una exhibición artística gratuita al aire libre que iluminará Trillium Park del 16 de febrero al 27 de marzo de 2026. 

       





      Día 3 – Toronto - Niágara - Toronto

      La mañana inicia con el traslado desde Toronto hasta Niágara, ya sea en un tour en autocar o a través de un servicio de shuttle, para contemplar las Cataratas. Durante el invierno, el clima fresco esculpe formaciones de hielo que hacen que parezcan congeladas, aunque en realidad su caudal sigue su curso con más de 2.2 millones de litros de agua por segundo. Para descubrirlas desde otro ángulo, el tour Journey Behind the Falls te guiará entre túneles hasta llegar detrás de la caída del agua y presenciar de cerca la fuerza de la naturaleza. Cuando cae la noche, las cascadas se iluminan con colores vibrantes entre las 18:00 y las 20:30 horas durante los fines de semana, creando un momento encantador para detenerse y admirar. Despertar con vista a las cataratas es un lujo que hoteles como Sheraton on the Falls o Hilton Niagara Falls ofrecen.

       


      Por la mañana siguiente, toma de nuevo el auto, que te llevará por Niagara-on-the-Lake, a sólo 30 minutos por carretera. Ahí el ritmo cambia por completo, este pueblo de aire victoriano es el corazón vinícola de Ontario y hogar del famoso icewine, elaborado con uvas cosechadas congeladas, protagonista de festivales, degustaciones y experiencias gastronómicas de temporada. Sus calles históricas, los teatros y viñedos de gran prestigio como Ravine Vineyards, Two Sisters Vineyards, Peller Estates Winery, Trius Winery y Strewn Winery crean un entorno elegante y tranquilo para disfrutar de una exquisita copa de vino. Al final del día, regresa a Toronto.

       





      Día 4 – Toronto - Ottawa

      A la mañana siguiente, el viaje continúa a bordo del tren. El cambio de paisaje marca un nuevo ritmo rumbo a Ottawa, la capital canadiense. La ciudad invita a descubrir el Parlamento, las residencias oficiales y los edificios de gobierno, ideales para entender mejor la historia del país. Y si el recorrido despierta el apetito, el ByWard Market se convierte en la opción perfecta con sabores locales, desde productos frescos y especialidades canadienses hasta restaurantes, panaderías y puestos gourmet, además de artesanías y tiendas especializadas. Para tu estadía, puedes elegir entre hoteles como Embassy Hotel & Suites o Le Germain Hotel Ottawa, ambos bien ubicados para que disfrutes al máximo tu viaje. ¿Siguiente parada? ¡Quebec!

       





      Día 5 – Ottawa - Ciudad de Quebec 

      Desde Ottawa, tu viaje continúa en tren hacia la Ciudad de Quebec, donde el invierno acentúa su toque europeo único. Reconocida como Patrimonio Mundial por la UNESCO desde 1985, es la única metrópoli amurallada en Norteamérica, lo que la convierte en un verdadero tesoro de historia y encanto. Recorre a pie sus calles empedradas que te conducirán hasta plazas como la Place d’Armes y la Place Royale, que evocan siglos pasados.

       





      Para un momento de diversión, dirígete a la Dufferin Terrace, toma un trineo, ajusta bien el gorro y deslízate por su tobogán, que alcanza hasta 70 kilómetros por hora. Después, regálate una pausa para contemplar las vistas espectaculares del St. Lawrence River y la Isla de Orleans (Île d’Orléans). Desde ahí, el funicular desciende con una inclinación pronunciada de 45 grados y conecta directamente con el Quartier Petit Champlain, uno de los barrios más antiguos de América del Norte, donde podrás perderte entre sus galerías y tiendas artesanales.

       








      El emblemático Fairmont Le Château Frontenac, un ícono desde 1893, domina el paisaje urbano con su arquitectura majestuosa, ofreciéndote un hospedaje elegante con comodidades de lujo como alberca techada y un servicio impecable. Muy cerca, en el corazón de Old Quebec, se encuentra el Manoir Victoria, un hotel que combina una atmósfera acogedora y clásica con una ubicación privilegiada para explorar la ciudad histórica.

       


      Día 6 – Ciudad de Quebec 

      Más allá del casco antiguo, el recorrido continúa por otros puntos clave de la ciudad, como el Parlamento de la Provincia, las calles Saint-Jean y Grande Allée, y el Old Port de Quebec, donde la mezcla de historia y vida contemporánea se percibe en cada rincón. Las Plains of Abraham, escenario de importantes eventos históricos, ofrecen amplios espacios para pasear sin prisa.

      Si buscas una experiencia realmente única, el Hôtel de Glace, reconstruido cada invierno, te permitirá disfrutar de suites de hielo, un restaurante temático, pista de patinaje y un spa al aire libre, fusionando arte efímero y aventura.

       





      Día 7 – Ciudad de Quebec - Montreal 

      El tren te llevará a Montreal, la segunda ciudad francófona más grande después de París, donde la riqueza cultural y el dinamismo urbano te cautivarán. En el barrio encantador Old Port, la Basílica de Notre-Dame destaca por su arquitectura gótica y su imponente presencia desde 1829. Adéntrate en Boulevard Saint-Laurent, conocido como “The Main” para descubrir sus cafeterías y pastelerías que te invitan a probar sabores del mundo, boutiques de moda y bares que animan la vida nocturna. Además, el boulevard es un eje de arte y cultura, con galerías, estudios artísticos y festivales que suceden durante todo el año, reflejando la creatividad y diversidad que lo convierten en un must de la ciudad.

       





      La estancia se completa con opciones de hospedaje que reflejan esa mezcla entre tradición y modernidad. Cantlie Suites y Fairmont Queen Elizabeth destacan por su confort, diseño y ubicación estratégica, ideales para recargar energías.

       

      Día 8 – Montreal

      Bajo Montreal se extiende RÉSO, la famosa ciudad subterránea, un vasto laberinto de más de 30 kilómetros que conecta centros comerciales, estaciones de metro y edificios. ¡Verdaderamente encontrarás de todo! Explora cientos de tiendas, restaurantes, museos, cines e incluso una arena de hockey. Cuando sientas que es momento de volver a subir, el Mont-Royal te espera. Este mirador natural emblemático será el lugar perfecto para dar un gran respiro en medio del paisaje urbano.

       


      Día 9 – Montreal – Regreso a México

      El último día en Montreal comienza con el desayuno en el hotel, una pausa tranquila antes de despedirse de la ciudad. El traslado al Aeropuerto Internacional Montréal-Trudeau marca el final del recorrido, cerrando un viaje que conecta grandes ciudades, paisajes invernales y momentos memorables. Cada experiencia te dejará la sensación de querer volver, para seguir descubriendo que lo extraordinario sucede de manera natural en Canadá.



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