6 de octubre de 2016

En Manolo y Venancio se sirve cocina española con un toque de modernidad
Deliciosa experiencia desde su diseño único hasta su esmerado servicio



Por Dr. Salsa
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Al cruzar el umbral del restaurante "Manolo y Venancio" te transportas a alguna región de España a través de sus sabores

Descendía las escaleras de la casona de Casa Quimera con una enorme sonrisa en mi rostro. Tenía esa sensación de haber encontrado otro delicioso lugar en la Colonia Roma, zona que va ganando prestigio por su oferta gastronómica. Había sido una estupenda tarde de buenos amigos, divertida charla, gran vino y por supuesto excelente comida. Había sido una experiencia muy gratificante en el restaurante Manolo y Venancio.

En la parte superior de la gallarda construcción de Casa Quimera se encuentra Manolo y Venancio, restaurante que de inmediato llama la atención por su elaborado diseño de interiores. En frente de una galería de arte, la pequeña puerta de madera da paso a una atmósfera divertida e irreverente pero llena de elegancia.

El diseño del restaurante a cargo del despacho del arquitecto Miguel de la Torre logró aprovechar un inmueble catalogado como monumento histórico y transformarlo en un salón que no puedes olvidar: más de trescientos cerditos empotrados en la pared acompañan el delicioso acontecer del lugar. Me comentaba uno de los socios del lugar, que habían recurrido a un ingenioso método para proteger los muros originales al sobreponer nuevos muros dotando a sus saloncitos de gran personalidad.




Diseñado por el despacho de arquitectos Miguel de la Torre
Manolo y Venancio interviene un edificio histórico para crear una atmósfera divertida e irreverente

La cocina se basa en la tradición de la gastronomía española pero le da un pequeño giro que la distingue del resto de restaurantes españoles en la Ciudad de México. Sus ingredientes de alta calidad se aderezan con buen sazón y resulta ser un lugar delicioso que te recuerda los sabores tradicionales pero que a la vez te sorprende.

Nuestra incursión inició una pequeña entrada de aceitunas e ibérico. Pero una vez elegido el vino, un magnífico Ostatu Crianza de la Rioja Alavesa -una de mis bodegas favoritas-, le entramos con vigor a los platillos. Pronto llegaron las patatas bravas que te sacan de la zona de confort por su crocante textura hojaldrada y unas deliciosas croquetas de jamón ibérico de textura firme por fuera y relleno suave que fueron acompañados por los infaltables salsa brava y alioli.

De ahí pasamos al cochinillo, un plato emblemático del lugar de golosísimo sabor. Su piel crocante enmarcaba la carne en perfecta cocción acompañados de un pimiento de Gernika y crujientes de papa. Realmente delicioso. Más adelante llegaron los tradicionales huevos rotos con ibérico, un plato delicioso que llegó con la yema a punto, para liberar en mesa su meloso sabor sobre los gajos de papa, fenomenal.

Pero luego llegó un chuletón que me encantó. A penas sellado y sin más aliño que unas hojuelas de papa y chiles toreados, fue una gozada bocado a bocado. Los platos anteriores habían estado muy ricos pero la verdad ¡el chuletón les ganó!. Estaba jugoso y aromático, espectacular.



Ofrece el restaurante una atractiva carta de vinos de varios países y regiones


Patatas bravas con textura diferente

Croquetas de ibérico


Cochinillo, plato emblemático del restaurante con piel crocante

Huevos rotos típicos (porción de degustación)

Crema catalana

Terminamos nuestra visita con una fantástica crema catalana que tienes que tomar en cuenta que rompe con su presentación tradicional pero que igualmente es exquisita.

El servicio es solícito y oportuno. La carta de vinos merece una mención especial ya que está bastante variada en países y regiones, pero lo mejor de todo, a precios muy accesibles por debajo del estándar de los precios de los restaurantes de la zona. También existen ofertas de vinos por temporada y se me antojaron más de uno.

Un lugar que me encantó por su sazón y su atmósfera que contrasta la tradición con la modernidad. Es desde ya, uno de mis favoritos de cocina española y su salón ¿qué decir? ¡Está genial! Por cierto, puedes adquirir una figura de los cerditos sobre pedido, firmada, numerada y con certificado de autenticidad por si deseas llevarte además de un buen sabor de boca, un poco de arte a casa.

Bajo pedido se pueden adquirir los cerditos firmados y con certificado de autenticidad

Manolo y Venancio es un lugar para disfrutar de una excelente comida entre amigos y compartir las entradas y el chuletón acompañados de un buen vinito. Su ubicación privilegiada quitará los pretextos para llegar, así que no queda más que disfrutar y acabar como una de las figuras de la pared, eso sí, gorditos pero felices.

Manolo y Venancio
Sucursal Roma
Orizaba 131, Col. Roma (Interior de Casa Quimera, planta alta)
Ciudad de México
Más información: https://www.facebook.com/manoloyvenancio/



Sobre el Dr. Salsa: Apasionado de la gastronomía, el buen comer y el buen beber. En búsqueda constante por la mejor experiencia gastronómica y de viaje posible. Sommelier por la escuela de vinos Vinicultura del enólogo Jesús Diez y en proceso de certificación del programa The Court of Master Sommelier.

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