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La creatividad culinaria
del chef Alexis Ayala
llega a Cantina El Palacio



Por sommelier Angelo Rivas


Creaciones con el toque de los reconocidos Tacos Los Alexis y restaurante Pargot llegan a un festival de La Cantina Palacio para los que quieren degustar el estilo del chef Alexis Ayala en un formato diferente.

Disponible hasta el 30 de septiembre, el festival reúne diferentes ingredientes de la cocina mexicana que trabaja Alexis Ayala con colaboración con La Cantina Palacio para crear un repertorio de platillo donde el producto habla, la técnica impresiona y las porciones se comparten.

Contrastes de sabores poco habituales y sabores muy definidos protagonizan el camino de esta propuesta.

“El kampachi, pescado perteneciente a la familia de los jureles, permite explorar un registro más fino. Su carne firme, grasa y limpia se acompaña con una velouté aromatizada con vainilla de Papantla”, así lo relata Ayala sobre este último ingrediente que aquí abandona su asociación inmediata con la repostería; y más bien aporta perfume y redondez, mientras el puré de chirivía prolonga los matices dulces y terrosos.

El contraste en este plato llega con la salicornia, también conocida como espárrago de mar. Su textura crujiente y su carácter salino funcionan como un recordatorio del origen marino del pescado, añade el joven chef.

Los establecimientos de Ayala, Pargot y Tacos Los Alexis, han sido reconocidos por la Guía Michelin México durante tres ediciones consecutivas. Su trayectoria incluye el paso por cocinas como Pujol, en CDMX, y Disfrutar, en Barcelona.

Esa escuela se refleja nítidamente en sus recetas y creatividad, como en otro plato del festival: el cordero que une sabores de la península de Yucatán con gastronomía del Mediterráneo.

“La carne se sirve con una salsa tibia de labneh y hierbas frescas, cuya acidez ayuda a equilibrar la intensidad y la grasa del cordero. 

“El complemento es un sikil pak, preparación yucateca a base de pepita que suele encontrarse como botana o dip en las cantinas de Mérida. Yo le incorporé un dátil”, dice.

Ciertamente el resultado no es plato clásico, sino una inspiración tradicional en la que se integran elementos que enfatizan y sorprenden al paladar, como es toque de dátil que aporta una dulzura ligera y una consistencia más untuosa.

La jaiba conserva su delicadeza, mientras el tostado de la salsa le proporciona profundidad y una nota ligeramente ahumada. En la carta de la colaboración también se presenta una versión de jaiba suave en tempura, acompañada por chutney de piña, habanero, lima kaffir y emulsión de hoja santa.

El recorrido degustativo termina con una ganache de chocolate de metate, acompañada por tahini, ajonjolí blanco e higos cristalizados. El chocolate mantiene una expresión rústica e intensa, mientras el tahini prolonga sus notas tostadas. Los higos aportan dulzor y una textura más densa, pero también establecen un puente entre ingredientes mexicanos y sabores asociados con Medio Oriente.

Una oportunidad que no hay que perder para probar técnicas y mezclas que produce una de las figuras representativas de la cocina mexicana actual.


Menú

Tostada de maíz amarillo, emulsión de maracuyá y chile morita, jurel laminado y brotes de albahaca. 

Taco de jaiba suave en tempura, chutney de piña, habanero y lima kaffir, con emulsión de hoja santa. 

Costra de short rib, frijoles con veneno y tortillas de harina. 

Kampachi, tejuino, pipián de salicornia y pistache. 

Rack de cordero, sikil pak de dátiles, salsa de labneh y hierbas. 

Cremoso de chocolate de metate, zaatar, jengibre cristalizado, helado de tahini y ralladura cítrica.


Sobre Angelo Rivas: Máster en Negocio del Vino y Gestión Vinícola por la Universidad de Barcelona, sommelier y consultor profesional de vinos, así como periodista de bebidas y gastronomía por más de 25 años.
IG: @angelorivasmx



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      Los deliciosos sabores
      de Michoacán
      en restaurantes Azul


      Por Sommelier Mónica H. Ferriz

      Instagram: circulovinez


      Hablar de los restaurantes Azul del chef Ricardo Muñoz Zurita es hablar de un proyecto que ha hecho de la investigación y el rescate gastronómico una misión permanente. A lo largo de casi 40 festivales dedicados a distintas regiones del país, esta iniciativa se ha convertido en un archivo vivo de la cocina mexicana: una plataforma donde no solo desfilan los platillos más conocidos, sino también aquellos que sobreviven en la intimidad de las cocinas familiares, lejos de los reflectores.

      Cada festival implica un profundo trabajo de documentación, técnica y sensibilidad. Los chefs invitados y el equipo de Azul se sumergen en las recetas tradicionales, respetando su esencia y privilegiando insumos de origen. En esta ocasión, el turno es para Michoacán, un estado cuya riqueza culinaria es tan vasta como su geografía.

      El Festival Michoacano, magistralmente dirigido por la chef Alma Cervantes, despliega un menú que recorre calles, lagos, pueblos y cocinas de hogar.

      La experiencia inicia con un gaspacho moreliano, esa ensalada callejera fresca y vibrante tan típica de Morelia. Aquí, la chef aporta su toque personal incorporando camarón y kiwi, sumando proteína y una acidez sutil que realza la mezcla de frutas y verduras. Le sigue un delicioso Fideo Seco con chile guajillo, coronado con queso Cotija y aguacate michoacano: sencillez bien ejecutada, donde el picor tenue del guajillo abraza la untuosidad del queso y la cremosidad del aguacate.

      Uno de los momentos más entrañables del menú es La Bola de Pedernales, un platillo hoy en desuso que evoca una escena rural casi cinematográfica. Antiguamente, las mujeres envolvían guisos en forma de bola, protegidos con servilletas o trapos bordados por ellas. Un hombre pasaba con su burro o mula recogiendo las “bolas”, colgándolas de ganchos para llevarlas hasta los campos de caña. Al grito de “¡bolas!”, los trabajadores identificaban el bordado de sus esposas y tomaban su almuerzo. Más que un platillo, es un relato comestible sobre comunidad y afecto.

      No faltan los Uchepos, tamales dulces cocinados en hoja fresca de elote, bañados en salsa verde y acompañados de queso ranchero y crema, donde el contraste entre dulzor y salinidad resulta profundamente reconfortante. Desde la región lacustre del lago de Pátzcuaro llegan las Enchiladas de Pato, cubiertas con una antigua salsa de cacahuate que aporta profundidad y carácter a cada bocado.







      El recorrido continúa con el pastel de carnitas de Quiroga, una preparación que comercialmente casi ha desaparecido y que hoy sobrevive en las casas de los pobladores. Se acompaña con chile Perón, de origen peruano pero adoptado por los cultivos mexicanos, singular por sus semillas negras y su personalidad aromática. También destacan las Tortitas cantineras, típicas de las primeras cantinas de Morelianas: telera remojada en salsa de chile ancho, secada al sol (chile de pasera), rellena de queso Cotija y finalmente capeada, en un juego de texturas que sorprende.

      El cierre dulce mantiene el anclaje a la tradición. El Tamalito en Calabaza en Tacha, habitual en las ofrendas de Día de Muertos, se presenta acompañado de un helado de zarzamora que aporta frescura y acidez. La Capirotada, elaborada con pan tostado de masa madre oreado por un par de días y bañada en jarabe de piloncillo, pasas y queso Cotija, recibe un giro contemporáneo con una bola de helado de macadamia que equilibra la intensidad del almíbar.

      El Festival Michoacano podrá disfrutarse hasta el mes de marzo en los restaurantes Azul. Es una oportunidad para descubrir platillos que no siempre aparecen en cartas convencionales, joyas culinarias que resguardan historias, técnicas y sabores que merecen ser celebrados y preservados.

      Una invitación a viajar a Michoacán sin salir de la ciudad.

      RRSS: @azulisimomx @azulhistoricomx @azulcondesamx @chefalmacervantes




      Sobre sommelier Mónica H. Ferriz. Abogada de profesión, Sommelier por vocación, recolectora de amigos, aficionada a las risas y los buenos momentos. Siete años de experiencia en la organización de eventos y catas de vino. Egresada y certificada por la Academia de Asociación de Sommeliers Mexicanos, así como por Wines of Argentina. Fundadora de Círculo Vinez club de vino y ajedrez en Ciudad de México, espacio que promueve la cultura y amor por estos dos mundos fascinantes. Miembro de una familia de Maestros del deporte mental, fundadores de la Escuela Nacional de Ajedrez hace 50 años y del tan querido Club México.

      Su amor por el vino, cuyos aromas la remontan a su niñez en las cabañas remotas del Parque Nacional La Marquesa cercano a la Ciudad de México, en donde su familia solía reunirse a jugar y a compartir el clásico queso, pan y vino, la llevaron a iniciar su formación como Sommelier con la intención de vivir la sublime bebida con consciencia, compartir conocimiento, experiencias, pero sobre todo las bondades, la pasión y el placer que genera una buena copa de vino, así como las historias de cada botella y las que se tejen alrededor de ella, promoviendo su cultura y consumo responsable.
      Círculo Vinez: https://www.instagram.com/circulovinez/


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      Éxito de primera edición muestra
      que la gastronomía tradicional
      mexicana es un lenguaje universal 



      Por Ursulino Rueda

      El Campo Marte se convirtió en el epicentro de una celebración gastronómica sin precedentes, a diferencia de otros eventos en esta sede la Primera Edición del Festival Fogones de México 2026 reflejó un enfoque real y totalmente mexicano, celebrada del 16 al 18 de enero. Bajo el lema “Donde el Fuego, la Memoria y la Cocina se Encontraron”, este evento honró las raíces culinarias del país, destacando la participación y el reconocimiento de las cocineras y cocineros tradicionales de todos los estados de México. Un cisma centrado en la cocina popular, tradicional y viva, el festival representó un verdadero ejercicio de difusión y salvaguarda de las tradiciones de cada estado, directamente de las manos de ellas y ellos, las y los cocineros tradicionales, quienes son las portadoras y portadores de la herencia culinaria y cultural mexicana.

      Este evento se acerca más al objetivo de la declaratoria de la UNESCO de 2010, que determinó la cocina mexicana tradicional como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Como se detalla en la inscripción oficial de la UNESCO, esta distinción reconoce la “cocina mexicana tradicional – cultura comunitaria, ancestral y viva, el paradigma de Michoacán”, enfatizando su carácter comunitario, ceremonial y ancestral, sostenido por generaciones a través de la transmisión oral y el conocimiento práctico.

      "Creo que lo que predominó fue la autenticidad en el evento, donde las cocinas tradicionales se imponen desde una perspectiva como muy amplia, es decir, se muestran como todos los universos desde donde están construidas las culturas alimentarias, y es una locura imaginar como todos esos universos culinarios, alimentarios, juntos. Entonces yo creo que la autenticidad es una palabra, es un concepto para estos eventos. La transmisión de recetas de forma oral es fundamental, siempre lo ha sido, porque no se trata de hacer o seguir cuestiones más como en otro formato, más en medidas como universales" explica la cocinera tradicional Nora Estrada.

      "La memoria de lo que mi mamá, lo que me heredó, lo que me dejó, las recetas no están escritas en un libro, en un recetario, están en mi memoria, en mi corazón, y pues, nosotras transmitimos eso. Entonces, yo creo que esa parte de, de transmitir lo que sabemos nosotras y que a la hora de estar cocinando lo hagamos con el amor que nos enseñaron a nosotras" comenta la cocinera Barbara Montiel.

      En Fogones de México, las cocineras tradicionales –en su mayoría mujeres– encarnaron este patrimonio, preparando platillos sin recetas escritas, guiadas por la memoria ancestral, la tradición oral y el saber heredado. A diferencia de otros eventos gastronómicos que priorizan innovaciones modernas, esta muestra resaltó la esencia viva de la cocina mexicana, reconectando al público con sus raíces y promoviendo la salvaguarda de prácticas que la UNESCO identifica como vitales para la identidad cultural y el bienestar social y ambiental. 

      "Este evento contribuye a un diálogo directo con cocineras tradicionales y su forma de comprender el mundo de sus sabores y saberes y de esta forma visibilizar las diferentes cocinas para su valoración y con ello su salvaguarda" comparte la cocinera Ricarda Hernadez.

      El evento invitó a cuestionar y valorar lo auténtico, alineándose con el espíritu universal de la gastronomía mexicana como lenguaje que une generaciones, territorios y culturas. 

      "El desafío más grande, del salvaguardar los ingredientes originales y que no se cambien las recetas. Como dicen, es bueno innovar, pero para nosotras las cocineras, se perdería si innovamos o empezamos a meter este otro tipo de ingredientes, pues, ya no sería cocina tradicional" comenta Barbara Montiel.

      El festival concluyó con un balance altamente positivo, rebasando las expectativas de los organizadores: Luis Llanos, director general, y Ricardo Téllez, director operativo. Gracias a la excelente respuesta del público, que se dio cita durante los tres días para celebrar la riqueza cultural, gastronómica y artesanal de nuestro país, el evento se consolidó como un espacio de encuentro auténtico.

      "Se trata la salvaguarda, de seguir con las recetas ancestrales, en estos eventos como el que acabamos de pasar, que es Fogones MX, sí fue muy exigente, que la receta fuera original del lugar donde somos, que los ingredientes fueran los originales del lugar de donde venimos y las recetas fueran ancestrales o heredadas" comenta Barbara Montiel.

      Los asistentes disfrutaron de un pabellón con 66 expositores, donde se reunieron artesanías típicas de distintos estados de la República Mexicana, alimentos tradicionales, ropa, mezcal, botanas, joyería, obras de arte, productos de belleza elaborados con ingredientes naturales, entre muchas otras expresiones del talento y la identidad mexicana.

      "Al tener un encuentro entre treinta y dos cocineras o diez cocineras, es la unión y la memoria sería, lo que traemos en la mente, las recetas que nos heredaron y el sabor le ponemos a nuestro sazón, que es lo que enamora a los comensales" agrega Montiel.



      Sin duda, los grandes protagonistas fueron las y los Cocineras y Cocineros Tradicionales, en su mayoría mujeres, acompañadas también por dos Cocineros Tradicionales hombres, representantes de Colima y San Luis Potosí. Ellos se sumaron a esta muestra gastronómica única, en la que no se siguieron recetas escritas, sino la memoria, la tradición oral y el conocimiento heredado por generaciones. Los fogones se encendieron para dar vida a platillos ancestrales, destacando preparaciones como:

      • Celia Juárez, Cocinera Tradicional de Guanajuato: albóndigas otomíes, mole encacahuatado, tortilla ceremonial pintada con muicle y la emblemática sopa “levanta caídos”.

      • Ma. de los Ángeles Esperanza Pérez, de Querétaro: “conejo empulcado”, ensalada de nopales con insectos prehispánicos, nopales de santo y mole de xoconostle.

      • Noé Hernández Salazar, de Colima: tatemado, sopes y enchiladas dulces.

      • Martha Gómez Atzin, de Veracruz: huatape de camarón, pescado a las brasas con vainilla y tamal de cuchara.

      • Antonia Santos Aranda, de Aguascalientes: mole de espinazo, gorditas de deshebrada y chile a mano con trocitos de carne de cerdo, sin faltar las tradicionales guayabas de Calvillo en dulce.

      La experiencia se vio enriquecida con un programa musical que puso el ambiente festivo y el ritmo en Campo Marte, con showcases de Grupo Niche, un emotivo Homenaje a la inolvidable Sonora Santanera a cargo de Orlando Herrera y Heidy Infante y su Sonora, así como Rafa Villa con su “Tributo a Juan Gabriel”, logrando una atmósfera de música, baile y celebración.

      Gracias a la gran respuesta del público, durante el festival se anunció que Fogones de México 2026 tendrá una nueva sede y se realizará del 17 al 19 de abril en Metepec, Estado de México, tras recibir la invitación de Elisa Quijada, directora de Desarrollo Económico, y de Alejandro Franco Mendieta, director de Turismo de Metepec (Cerro de los Magueyes), en representación de Fernando Flores, presidente Municipal de este Pueblo Mágico.

      La próxima edición reunirá, al igual que en esta primera, 96 platillos ancestrales preparados por 32 Cocineras Tradicionales de la República Mexicana, reafirmando el objetivo del festival: enaltecer a las cocineras, celebrar la riqueza culinaria de México y restablecer una conexión con nuestras raíces a través de la memoria, el fuego y la cocina tradicional.

      Lista completa de Cocineras y Cocineros Tradicionales participantes en la Primera Edición:

      • Aguascalientes: Antonia Santos Aranda

      • Baja California: Elvira Martínez Ramos

      • Baja California Sur: Lucero Alba Magdaleno Arriola

      • Campeche: Juana Segovia Bonilla

      • Chiapas: Ricarda Jiménez Tevera

      • Chihuahua: Tilta Concha Baca

      • Ciudad de México: Nora Lorena Estrada González

      • Coahuila: María del Pilar Morales Sánchez

      • Colima: Noé Hernández Salazar

      • Durango: Dellanira Araceli Navarro Gallegos

      • Estado de México: Cristina Velázquez

      • Guanajuato: Celia Juárez

      • Guerrero: Patricia Acevedo Pacheco

      • Hidalgo: Cristina Martínez Cruz

      • Jalisco: Amelia López

      • Michoacán: Benedicta Alejo Vargas

      • Morelos: Haydee Juárez Reyes

      • Nayarit: Esperanza Ortiz Vázquez

      • Nuevo León: Elizabeth Elizondo

      • Oaxaca: Juana Amaya Hernández

      • Puebla: Victoria Contreras Coyota

      • Querétaro: Ma. Ángeles Esperanza Pérez

      • Quintana Roo: María Ady Pech Poot

      • San Luis Potosí: Adrián

      • Sinaloa: Celia Guadalupe Montaño Flores

      • Sonora: Nereida Mayte Vejar Espinoza

      • Tabasco: Ely Osorio

      • Tamaulipas: María Evelia Alonso García

      • Tlaxcala: Nicolasa Hernández Muñoz

      • Veracruz: Martha S. Gómez Atzin

      • Yucatán: Elsy Beatriz Carrillo Poot

      • Zacatecas: Elvira Martínez Ramos


      Fogones de México es, ante todo, un acto de memoria viva, un espacio donde el fuego no sólo cocina, sino que convoca; donde cada aroma despierta recuerdos y cada platillo cuenta una historia que viene de la tierra, del maíz, del fogón encendido al amanecer. En esta primera edición, las Cocineras y Cocineros Tradicionales no sólo alimentaron al público: compartieron su herencia, su identidad y su manera de entender el mundo a través de la cocina.

      "Tú aprendes como a escuchar, a ver, a sentir. Por ejemplo, cuando el mole empieza a hacer ojitos, ¿qué pasa en ese momento? O sea, como ese tipo de imaginarios, creo que vienen ahí en todo este relato de la tradición oral, y yo creo que eso es muy importante en todas las culturas" explica Nora Estrada.

      Aquí no hubo recetas escritas ni técnicas impuestas; hubo manos que saben, paladares que recuerdan y corazones que cocinan como se ha hecho siempre: siguiendo la intuición, la experiencia y la memoria transmitida por madres, abuelas y comunidades enteras. Fogones de México honra ese conocimiento ancestral que no se aprende en libros, sino en el tiempo, en la observación y en el respeto profundo por los ingredientes y los ciclos de la naturaleza.

      "La identidad cultural es un asunto colectivo por lo que coincidir en la salvaguarda del patrimonio gastronómico representa resistencia y continuidad de nuestra cultura. Transmitir el patrimonio a través de lo más importante que es la comida es una forma muy directa de sensibilizar a las personas a generar acciones para conservar, difundir, sentir orgullo" concluye Ricarda Hernández.

      El éxito de esta primera edición confirma que la gastronomía tradicional mexicana sigue siendo un lenguaje universal, capaz de reunir generaciones, territorios y culturas alrededor del fuego. Fogones de México nace para permanecer, para crecer y para seguir siendo un punto de encuentro donde la cocina se reconoce como patrimonio, como identidad y como una forma de volver a los sabores originales de casa.




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