Las tardes son más cálidas y las noches más suaves; la luz del día se alarga y nuestro andar, con la ciudad llena de flores, se vuelve más ligero, abriendo paso a planes espontáneos y encuentros más casuales, ideal para reunirte con amigos.
Es una temporada que invita a disfrutar sin prisa y cambian también las ganas de lo que ponemos en la copa; apetece algo más fresco, más ligero, más fácil de disfrutar.
No se trata de beber distinto por tendencia, sino por intuición. Apetecen vinos que refrescan, que tienen expresión y que acompañan con naturalidad distintos momentos; desde una comida ligera hasta una sobremesa que se alarga, una tarde de juegos de mesa, una plática entre amigos o incluso una noche tranquila de películas en casa. Es por eso por lo que Cune sugiere 3 vinos con estilos claros, sin pretensión, pero con suficiente carácter para sostener cualquier momento.
Cune Bailarina
La Bailarina es, sin duda, la expresión más delicada de la temporada. Un vino rosado que despliega aromas a frutas rojas frescas y flores silvestres; en boca se desliza suave, con un final largo, fresco y frutal. Es ese vino que se antoja en una tarde soleada, sin más plan que disfrutar. Se lleva especialmente bien con taquitos al pastor, cochinita pibil, sushi, pad thai, comida china o incluso camarones a la diabla.
Cune Cava Brut
Cava Brut llega para ponerle chispa a cualquier momento. Su color amarillo pálido con reflejos dorados y sus burbujas finas lo hacen irresistible desde la copa. En nariz aparecen notas de fruta verde y al probarlo se perciben matices de manzana verde, pan blanco y un toque mineral, con una acidez refrescante. Puedes acompañarlo con pay de limón, ensaladas frescas con toques dulces y con quesos suaves con miel, quesadillas fritas o hasta tempuras.
Cune Blanco Reserva
Blanco Reserva cierra con más cuerpo, pero sin perder frescura. Su color dorado acompaña una expresión más amplia, donde encontramos frutas maduras, toques cítricos y tropicales, junto con notas más suaves como vainilla, coco, frutos secos y pan. Se siente envolvente, con una textura más sedosa que permanece y evoluciona en cada trago. Es el vino que sostiene mejor la mesa y se adapta a comidas más completas. Combina particularmente bien con pasta en salsa de queso, fondue, pizza margherita, ramen, tostadas de atún, aguachiles, filetitos de pescado fritos o poke de salmón o atún.
La selección se entiende fácil: Bailarina para lo ligero, Cava Brut para celebrar el momento y Blanco Reserva para cuando la ocasión pide más. Tres vinos, tres momentos, una misma lógica: disfrutar sin complicaciones.
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