Un proyecto de vino mexicano
que propone sabores
atractivos




Por sommelier Angelo Rivas


Cada día los proyectos pequeños de vino ganan relevancia y contienen interesantes propuestas que van más allá de lo existente.

Así es el caso de Labios de Seda, iniciativa de Michelle Ávila, originaria de Tecate, en el que el punto de partida fue un evento familiar: el bautizo de su hija. 

Lo que comenzó como una botella pensada para una ocasión íntima terminó por convertirse en una propuesta vinícola fuera del Valle de Guadalupe con fruta proveniente viñas plantadas en San Antonio de las Minas y Ojos Negros.

La degustación de sus vinos se realizó en Sala de Cata, un nuevo espacio en la colonia Condesa de formato íntimo, profesional y enológico que busca impulsar especialmente al vino mexicano, pero abierto a crear experiencias de todo tipo en torno a la bebida de uva.

La primera etiqueta fue una mezcla bordelesa de la añada 2023, con uva de San Antonio de las Minas, en una zona de mayor altura. La producción inicial fue de apenas mil litros y se hizo completamente de forma manual. Esta mezcla la integra un 50% Petit Verdot, además de Cabernet Sauvignon y Merlot.

Originalmente era una mezcla más ruda, con mucha fruta sobremadura, notas herbales, vainilla, carácter goloso, intensidad y cuerpo alto, además de buena persistencia. 

Una segunda etiqueta proviene de Piedras Gordas, en Ojos Negros, una zona más fresca y alta, ubicada alrededor de los 700 metros. La elección de otro viticultor responde también a la intención de crecer en volumen, sin abandonar la búsqueda de fruta con identidad.




Esta nueva mezcla, también de añada 2023, reúne Cabernet Sauvignon, Merlot, Cabernet Franc y un toque de Grenache, con mayor presencia de barrica. Todavía no tiene etiqueta definitiva, aunque la intención es mantener el nombre de la primera línea.

La exploración de Labios de Seda no se limita a mezclas bordelesas. El proyecto también cuenta con un Nebbiolo 2022, elaborado con uvas de San Antonio de las Minas, procedentes de una hectárea de viñedo. 

La producción se trabajó con rendimiento reducido, aproximadamente al 60%, y con una relación de dos barricas por tonelada. La crianza se realizó en barrica nueva.

El Syrah 2022 es fragante y de nota intensa, aunque sin buscar necesariamente la expresión más típica de la variedad. Tuvo 18 meses en barrica nueva y sugerida para carnes ahumadas, cordero, cortes grasos o platos con especias.

El Merlot 2021 proviene de una zona cercana a Viñas de Liceaga y pasó dos años en barrica. 

Labios de Seda es todavía un proyecto en construcción, y eso se nota en el mejor sentido: hay etiquetas que siguen definiendo su identidad, vinos que aún ajustan su presentación y una búsqueda clara por entender qué puede aportar cada origen. 



Sobre Angelo Rivas: Máster en Negocio del Vino y Gestión Vinícola por la Universidad de Barcelona, sommelier y consultor profesional de vinos, así como periodista de bebidas y gastronomía por más de 25 años.
IG: @angelorivasmx



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