- Mientras el Valle se llena de hoteles, restaurantes y terrazas, Tablas Taller Agrícola aún no abre al público. Su enfoque está en el producto: energía solar, laboratorio de estudio y un equipo que refleja la equidad de género. Todo se refleja en cada gota.
El Valle de Guadalupe recibe entre 800 mil y un millón de visitantes al año. Hay hoteles boutique, restaurantes con reconocimiento Michelin, glampings de lujo y terrazas con vista a los viñedos. Tablas Taller Agrícola tiene lo que casi nadie: 83.5 hectáreas en el corazón de la región y a diferencia de otros viñedos, por ahora siguen cerrados al público para poder enfocar todos sus esfuerzos en la producción y cuidado del vino para garantizar la máxima calidad posible.
La bodega se fundó en 2017 y en menos de una década se colocó entre los proyectos jóvenes de referencia del vino mexicano premium. El nombre viene del método: el viñedo está dividido en tablas, secciones numeradas donde cada bloque lleva un solo varietal. La etiqueta principal sale de las tablas uno, cuatro y cinco: tempranillo, grenache y petite sirah.
Todo lo que ocurre ahí responde a la misma lógica. La vinícola opera con 184 paneles solares y riego por goteo desde dos pozos dentro del terreno. El edificio se construyó en dos niveles y cuenta con un laboratorio de estudio para la toma de decisiones inmediatas, lo que permite asegurar la calidad del producto. Los procesos de fermentación y control de temperatura están automatizados y los vinos Tablas uno, cuatro y cinco descansan doce meses antes del embotellado.
Tres cosas que definen a Tablas
Que Tablas exista de esta manera es casi un milagro. Para 1996 quedaban únicamente siete bodegas que elaboraban vino en todo el país. Hoy el Consejo Mexicano Vitivinícola contabiliza más de 550 proyectos y un consumo de 1.5 litros per cápita al año; 39 de cada 100 botellas descorchadas en México ya son mexicanas. Hace una década ese consumo rondaba los 200 mililitros.
Tablas encara la próxima etapa con la vista en dos frentes: el futuro del vino mexicano, que apenas empieza a ocupar el espacio que le corresponde en su propio mercado, y el del Valle de Guadalupe, sometido a la presión del agua, el clima y el crecimiento inmobiliario. El compromiso que declara es el mismo desde 2017: la calidad de lo que embotella, las condiciones de quienes lo hacen posible y la experiencia de quien finalmente abre la botella.
Otras notas relacionadas:
- Los vinos de Coahuila destacan en calidad y se ganan el corazón del consumidor
- Vive experiencias gastronómicas por Hidalgo con el chef Aquiles Chávez
- La exquisita evolución del restaurante Al´Ándalus
- Viajes diferentes y deliciosos: Ruta Gastronómica Tres Marías
- Banyan Tree Mayakoba anuncia imperdible agenda de Festivales Gastronómicos 2022
- "De sobremesa con Zacapa", una nueva experiencia que no te puedes perder
RSS Feed
Twitter



.jpg)










