Joaquín Gálvez Bauzá 
"Wine Man" ganador del 
Premio "Vino es Cultura 2025" 
de AEPEV




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La Asociación Española de Periodistas y Escritores del Vino y las Bebidas Espirituosas (AEPEV) ha dado a conocer al ganador y a los finalistas de los Premios “Vino es Cultura 2025”, un reconocimiento que distingue a personas, instituciones y proyectos que destacan por su labor en la difusión del vino como patrimonio cultural, histórico y social.



En esta edición, caracterizada por una votación muy igualada, el jurado ha decidido otorgar el Premio Vino es Cultura 2025 a Wine Man (Joaquín Gálvez Bauzá), cuyo trabajo de divulgación ha dejado una profunda huella en la comunicación y comprensión del vino.

Como finalistas, el jurado ha seleccionado a:

Inma Amo, artista plástica cuya obra pictórica utiliza el vino como fuente de inspiración y elemento creativo.

The Sherry Gallery, del Centro Cultural Palacio San Dionísio, por su aportación a la preservación y promoción del arte y la historia vinculados al vino de Jerez.



Los proyectos distinguidos en 2025 reflejan la diversidad y riqueza del panorama cultural del vino en España, abarcando ámbitos como la investigación, el arte, la comunicación, la música, la literatura y la enología contemporánea.

El premio ha sido decidido por un jurado de prestigio compuesto por destacadas personalidades de la cultura, la comunicación, la gastronomía y el sector vitivinícola español:

Ángela Vallvey, escritora y Premio Nadal 2002

Luis Miguel Beneyto, miembro de la Fundación para la Cultura del Vino

Lorena Berdúm, psicóloga, presentadora de TV y actriz

Juanma Garmendia, presidente de FECOGA

Luis Javier del Valle, secretario general de Quesos de Asturias

José Antonio Cruz, director del Comité de Cultura de la AEPEV

José Luis Murcia García-Consuegra, presidente de la AEPEV

Actuó como secretario del jurado:

Ernesto Gallud Mira, secretario general de la AEPEV


El ganador y los finalistas fueron anunciados durante un acto oficial celebrado el pasado 17 de noviembre, en el marco de la Gran Cena de la Comunicación, uno de los eventos más relevantes de la agenda anual de la AEPEV. El encuentro reunió a periodistas, escritores, sumilleres, enólogos y representantes del sector del vino y la cultura.

El premio “Vino es Cultura”, creado por la AEPEV, subraya la relación inseparable entre el vino y la cultura, entendiendo este como un eje vertebrador de tradiciones, arte, gastronomía y vida social. Su misión es reconocer a quienes contribuyen a emocionar, inspirar y educar a través del vino, fortaleciendo así la identidad vitivinícola del país.

Con este galardón, la AEPEV reafirma su compromiso de seguir impulsando la divulgación del vino como motor cultural y lenguaje universal que conecta generaciones, territorios y emociones.


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      La nixtamalización es un
      proceso ancestral que transforma 
      el grano no solo en sabor y textura, 
      sino también en valor nutricional 
      y cultural




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      Hablar de cocina mexicana es, inevitablemente, hablar de maíz. Está en la tortilla, el tamal, el atole y en una infinidad de platillos que definen nuestra identidad. Pero detrás de ese sabor profundo y esa textura perfecta existe un proceso ancestral que combina conocimiento empírico y ciencia pura, la nixtamalización.

      ¿Qué es la nixtamalización?

      La nixtamalización es una técnica mesoamericana con más de 3,000 años de historia. Consiste en cocer el maíz en agua con cal (hidróxido de calcio), dejarlo reposar y después lavarlo y molerlo. El resultado es el nixtamal, base de la masa con la que se elaboran tortillas, sopes, tlacoyos y muchos otros clásicos de la gastronomía mexicana.



      Aunque pueda parecer un proceso simple, su impacto es profundo, transforma el grano tanto a nivel físico como químico.


      Al cocer el maíz con cal, ocurre una reacción que suaviza el pericarpio (la cáscara del grano), facilitando su molienda. Pero lo más importante sucede a nivel nutricional, la nixtamalización libera la niacina (vitamina B3), hace más biodisponible el calcio y mejora la digestibilidad de las proteínas del maíz. Gracias a esto, las civilizaciones mesoamericanas pudieron tener una dieta balanceada basada en el maíz, evitando enfermedades como la pelagra, común en culturas que consumían maíz sin nixtamalizar.

      Además, este proceso aporta el sabor característico y el aroma inconfundible de la masa recién hecha, así como la elasticidad necesaria para formar tortillas que no se rompen.


      ¿Por qué sigue siendo relevante hoy?

      En un contexto donde se habla cada vez más de alimentación consciente, la nixtamalización cobra nueva importancia. Frente a harinas industrializadas y procesos acelerados, volver al nixtamal tradicional significa respetar el ingrediente, el tiempo y el conocimiento heredado. No es solo una técnica: es una forma de entender el maíz como un alimento vivo y culturalmente significativo.


      Restaurantes que apuestan por la cocina mexicana auténtica, como TESTAL, mantienen viva esta tradición. En su propuesta gastronómica, el maíz nixtamalizado no es un detalle menor, sino el punto de partida para platillos que honran el origen, el sabor y la historia de México. Desde tortillas hechas a mano hasta antojitos y guisos tradicionales, el nixtamal se convierte en un hilo conductor entre pasado y presente.




      La nixtamalización es un recordatorio de que la cocina mexicana no solo se trata de recetas, sino de conocimiento ancestral aplicado con precisión. Entenderla es valorar por qué una tortilla bien hecha sabe diferente, nutre mejor y conecta con nuestras raíces. Para experimentar esta tradición en su máxima expresión, visita TESTAL y descubre cómo el maíz nixtamalizado cobra vida en cada platillo. Reserva en cualquiera de sus sucursales en:

      https://www.opentable.com.mx/r/testal-polanco-ciudad-de-mexico




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          Vinos Camino de la Plata
          celebra la historia, terroir e identidad
          cultural del centro de México




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          En una alianza histórica, productores de vino de Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes se unen para lanzar Vinos Camino de la Plata, un proyecto de marca colectiva diseñado para redefinir el mapa enológico nacional y posicionar a la región central del país como una potencia vitivinícola emergente. Este esfuerzo es un acto de colaboración estratégica que celebra la historia compartida, el terruño único y la alta calidad de sus vinos.


          I. El Legado Histórico como Identidad

          Vinos Camino de la Plata toma su nombre y espíritu del Camino Real de Tierra Adentro, o Ruta de la Plata, una arteria comercial vital durante el Virreinato que unió al centro de México con el norte.

          Patrimonio Mundial: La ruta fue reconocida por la UNESCO en 2010 como Patrimonio Mundial por su incalculable valor histórico y cultural, siendo un crucial punto de intercambio social y religioso entre la cultura hispánica y las culturas originarias (como los Tzacatecas y Caxcanes en Zacatecas, los Xi’iuy en San Luis Potosí, y los Chichimecas de Aguascalientes).

          Terruño Forjado en la Historia: La identidad y personalidad de los vinos producidos en esta región están intrínsecamente ligadas a esta historia de fundación y riqueza. Los fundadores establecieron una región históricamente rica en cultura, comercio y amor a la tierra, condiciones que hoy se reflejan en la complejidad de la uva.


          II. Una Visión Estratégica Sin Precedentes

          La iniciativa Vinos Camino de la Plata es pionera en el sector vitivinícola mexicano al establecer una marca colectiva multiestado. Su objetivo primordial es:

          Posicionar la Región: Establecer firmemente a Zacatecas, San Luis Potosí y Aguascalientes como una nueva potencia vitivinícola a nivel nacional e internacional.

          Identidad Común y Potente: Crear un mensaje unificado que resuene con la historia de la Ruta de la Plata, atrayendo tanto a conocedores de vino como a curiosos turistas.

          Respeto por la Individualidad: El principal reto y valor de la marca colectiva es amplificar el eco de la región sin diluir la riqueza y la personalidad individual de cada casa productora.


          III. Los Tesoros en el Camino: Bodegas Integrantes

          En esta primera etapa, cuatro bodegas emblemáticas han unido sus caminos, representando la diversidad y calidad de la región:

          Tierra Adentro (Zacatecas): Es la expresión enológica de suelos fértiles y el legado de un padre que sus hijos han hecho realidad. Destaca, además, por su fuerte impulso al arte y la cultura, albergando el Museo de la Barrica.

          Pozo de Luna (San Luis Potosí): Vinos caracterizados por su precisión y elegancia. Una visión que nace del brindis entre dos amigos y el profundo amor a su tierra potosina.

          Santa Elena (Aguascalientes): Representa la tradición con alma rural. La inspiración que surge de la familia y el amor a los atardeceres hidrocálidos.

          Parcela (Aguascalientes): Simboliza la unión entre lo contemporáneo y el respeto por el origen, reflejando el presente vibrante e innovador del vino mexicano.


          IV. Un Llamado a Descubrir

          Vinos Camino de la Plata es más que una ruta comercial; es una invitación a descubrir un nuevo capítulo en la historia del vino en México. La colaboración, la historia y la excelencia enológica son los pilares de este proyecto que busca dejar una huella indeleble en el mapa global.


          El placer de comunicar
          los sabores que
          conmueven




          Por Natalia Hoyos
          Instagram: @nats.cocina

          Este año que recién ha concluido, hablamos más que nunca, desde muchos lugares, con muchas voces y a velocidades distintas. Publicamos, compartimos, opinamos y reaccionamos.

          La comunicación no está rota, al contrario, está viva, acelerada, omnipresente. Pero quizás por eso mismo, hoy más que nunca, necesita pausa, intención y oficio.

          Hay algo que sutilmente me hace ruido, que recuerdo todos los días. Hace ya muchos años, no diré cuantos, cuando estudiaba la Universidad, en una clase de marketing nos proyectaron una película que en ese momento me parecía casi exagerada: The Joneses, con Demi Moore, junto a David Duchovny, más célebre por Los Expedientes Secretos X (título que me temo, delata mi edad). La historia giraba en torno a una agencia que creaba familias aparentemente perfectas, colocadas estratégicamente por zonas, cuya función real era detonar el deseo de consumo a través de productos que todos querían tener.

          En ese entonces se sentía como ficción: hoy no tanto.

          No lo critico, al contrario, estoy cien por ciento segura, que no hay mejor manera de vender que de boca en boca: lo cotidiano, lo que se observa y se comparte. Yo misma me he dado cuenta de eso, me dedico a recomendar todo aquello que me funciona y que me gusta. Comparto lo que que amo de la cocina, mis experiencias, el descubrimiento de sabores en los lugares que visito, los platos que me conmueven. Y justamente por estar dentro, sigo aprendiendo y quiero hacerlo mejor. 

          Aquí empiezan mis interrogantes. ¿Es válido decir “me gusta”? ¿Es válido no compartir lo que “no te gusta”?, hoy comunicar es también un trabajo y, cuando se hace bien, como lo hacen muchos amigos queridos que se dedican a esto, es una forma honesta y valiosa de vivir. Quizás por eso sigo profesionalizando mi manera de comunicar, quizás por eso no me atrevo a hablar desde la crítica, si no desde la observación consciente.

          Hace un mes tuve la fortuna de ser invitada al aniversario de Le Cordon Bleu en la Universidad Anáhuac, gracias a la columna que este medio digital me permite compartir. La cena fue servida por los alumnos de octavo semestre. Fue su examen final, una cena preparada para periodistas, chefs, académicos y profesionales del medio. Imaginen los nervios, la presión.


          Aniversario Le Cordon Bleu

          Entonces pienso: 4 años de estudio. Años de insumos, materiales, transporte, jornadas completas en el campus. Lo vi también en octubre, durante el Festival Cenizo, con alumnos de la carrera de Gastronomía de la UAC dando todo su esfuerzo y entendiendo, desde la práctica, que no es una carrera fácil. ¿Por qué demeritar esa profesionalización, ese tiempo invertido? No está mal estudiar una carrera. Tampoco está mal ser empírico, tomar cursos, diplomados, recorrer ciudades para trabajar en cocinas y poder conocer el oficio desde adentro, esa también es una manera de profesionalizar la pasión.

          No está mal que quienes salimos a comer digamos qué nos gusta, cuando lo compartimos desde nuestra sincera apreciación personal y el respeto hacia quien cocina. 

          No se trata de volver al pasado ni de idealizar otras formas de decir. Se trata de entender que comunicar no es sólo emitir; sino construir: contexto, lenguaje, responsabilidad. Que no todo mensaje necesita ser inmediato, pero si claro. Que no toda voz fuerte es una voz preparada.

          Tal vez el error no esté en comunicar, sino en cómo lo hacemos.

          En el copy, en la intención.

          En la responsabilidad de entender qué estamos diciendo… y desde dónde.

          Tal vez el siguiente paso no sea hablar más, si no comunicar mejor. Con más criterio, con más formación y más conciencia del impacto que tienen las palabras cuando salen al mundo.

          Inicio el año con esta reflexión, no como crítica sino como invitación a elevar la conversación. Porque cuando la comunicación mejora, lo demás también.



          Sobre Natalia Hoyos: Comensal y cronista gastronómica del norte de México, egresada de programas de educación en turismo y en tránsito con un diplomado en periodismo gastronómico.
          Goza de una columna que comparte en la revista digital Copas y Corchos, además de diseñar recetas prácticas que disfrutan todos los días en sus redes sociales.
          Ha sido presentadora en festivales gastronómicos como ExpoPan y Expo Gastronómica, donde disfruta de interactuar con las asistentes y los cocineros, mostrando el lado amable de la cocina.
          Es la creadora de Paralelo Experiencias en dónde ofrece al público, cenas, cursos y vivencias inolvidables conectadas con la gastronomía y el vino.

          Instagram: @nats.cocina



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