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Nami es una bebida
tan deliciosa como versátil
con inspiración en Japón y
realización mexicana




Por sommelier Angelo Rivas


Una bebida que siempre se relaciona con tradición japonesa, cuencos de cerámica y que se cree que surge como destilado sin serlo; el sake tiene vida y evolución propia, como el que se elabora en México por Nami.

Una presentación realizada en Bodegas Alianza Palmas, en Ciudad de México, con Alejandra López, embajadora de Nami Sake, permitió revisar algunos de esos conceptos y probar la bebida tanto en maridaje con sushi como dentro de un coctel de bienvenida preparado con Lillet.

Para empezar, el sake no es técnicamente un “vino de arroz”, aunque la expresión continúe utilizándose. Se obtiene por fermentación y sus ingredientes esenciales son arroz, agua, koji y levadura. El koji, hongo Aspergillus oryzae, transforma el almidón del grano en azúcares que posteriormente puede fermentar la levadura.

Otra simplificación frecuente consiste en dividir el sake entre junmai, elaborado sin alcohol añadido, y aquellos a los que se incorpora alcohol durante la producción.

Junmai significa literalmente “arroz puro” y, bajo la clasificación japonesa, se elabora con arroz y koji, además del agua y las levaduras necesarias durante el proceso. En otras categorías se permite incorporar una cantidad controlada de alcohol de elaboración.

En Japón puede encontrarse de manera coloquial el término aruten, contracción relacionada con la adición de alcohol, pero no constituye por sí mismo una categoría oficial. Tampoco significa que ese sake tenga que beberse caliente.

La temperatura se decide fundamentalmente de acuerdo con el estilo y el perfil aromático. Un junmai puede servirse frío, a temperatura ambiente o caliente. En cambio, muchos ginjo y daiginjo se disfrutan a temperaturas bajas porque así conservan con mayor claridad sus aromas frutales y florales.

El pulido es otro de los elementos que suelen provocar confusión.

Si una etiqueta señala 60%, significa que permaneció 60% y se retiró 40% de las capas exteriores. En ellas se concentran proteínas, grasas y minerales que influyen en el perfil final.

La clasificación japonesa establece que un ginjo debe tener un pulido de 60% o menos; en un daiginjo el máximo es 50%. 

Pulir más tampoco significa automáticamente hacer un sake de mayor calidad. Al retirar las capas externas cambia el perfil: los estilos de mayor pulido suelen buscar expresiones más ligeras y aromáticas.





De Japón a Sinaloa

Aunque Japón concentra la historia y la referencia cultural del sake, su elaboración se realiza también en Estados Unidos y Brasil, siguientes naciones en importancia de producción.

México entró en esa geografía con Nami, proyecto iniciado en 2014 y lanzado comercialmente en 2016 y se ubica en Culiacán, Sinaloa.

El equipo mexicano viajó a Japón para aprender el proceso y posteriormente recibió asesoría de elaboradores japoneses. 

La marca trabaja actualmente con distintas expresiones. Su portafolio incluye Junmai, Junmai Ginjo, Junmai Daiginjo y Junmai Nigori. 

En la presentación de Bodegas Alianza, Nami se sirvió con sushi, mientras que otra expresión del sake apareció desde el inicio integrada con Lillet en un coctel de bienvenida, dos usos distintos para una bebida cambiante.




Sobre Angelo Rivas: Máster en Negocio del Vino y Gestión Vinícola por la Universidad de Barcelona, sommelier y consultor profesional de vinos, así como periodista de bebidas y gastronomía por más de 25 años.
IG: @angelorivasmx



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      En México, el interés por el sake crece al mismo ritmo que la curiosidad por comprenderlo. Su presencia en las mesas y en las barras de restaurantes y bares cada día es más común, pero aún existen muchas dudas sobre qué es, cómo se elabora y qué lo hace diferente de otras bebidas fermentadas. Para ayudar a responderlas, Adriana Zazueta, educadora certificada por la Wine & Spirit Education Trust (WSET), y Matthieu Guerpillon, embajador de NAMI Sake, comparten las claves para entender una bebida milenaria que hoy también se produce en México.


      De bebida japonesa milenaria al primer sake mexicano

      La historia del sake comenzó hace siglos en Japón con formas rudimentarias de fermentación en las que el almidón del arroz se transformaba en azúcar de manera artesanal. Con el paso del tiempo, esa práctica evolucionó hasta convertirse en un proceso cuidadosamente perfeccionado que hoy combina tradición, conocimiento técnico y un profundo respeto por el ingrediente.

      Esa evolución ha permitido que el sake trascienda fronteras y encuentre nuevos lugares para desarrollarse sin perder su esencia. La palabra “sake” en Japón significa “alcohol” y al no poseer denominación de origen, es una bebida que puede producirse en cualquier lugar del mundo. En México, ese camino tomó forma con NAMI, el primer y único sake mexicano, elaborado en Culiacán, Sinaloa. Su calidad ha sido reconocida en competencias internacionales, demostrando que es posible elaborar un sake mexicano a la altura de algunos de los mejores exponentes japoneses de la categoría.


      Radiografía del sake

      A diferencia de lo que muchas personas imaginan, el sake no es un destilado. Al igual que el vino, es una bebida fermentada cuya elaboración parte de cuatro ingredientes: arroz, agua, koji y levadura. Esa aparente sencillez es precisamente lo que hace que cada decisión durante el proceso tenga un impacto directo en el resultado final.

      Uno de los elementos más importantes es el arroz, pues no cualquier variedad sirve para producir sake. NAMI utiliza exclusivamente arroz Yamada Nishiki, considerado uno de los más prestigiosos para esta bebida gracias a su alta concentración de almidón y a las características que aporta durante la fermentación.

      Otro concepto fundamental es la pureza del grano de arroz. Antes de iniciar la fermentación, el grano se pule para eliminar sus capas exteriores, donde se concentran grasas, proteínas e impurezas, conservando sólo el corazón rico en almidón. Ese porcentaje de pulido ayuda a definir el estilo del sake: mientras un mayor pulido suele dar origen a perfiles más elegantes y aromáticos, un menor pulido permite obtener expresiones con mayor cuerpo y umami. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el grado de pulido no determina por sí solo la calidad de un sake; también influyen la calidad del arroz, el trabajo del koji, la fermentación y las decisiones del maestro sakero.

      Las categorías Junmai, Junmai Ginjo y Junmai Daiginjo responden precisamente a esas diferencias de elaboración. En todos los casos, el término Junmai indica que el sake fue elaborado únicamente con arroz, agua, koji y levadura, sin alcohol añadido, preservando la expresión más pura de sus ingredientes.






      Perfil sensorial: es sake como elección cotidiana

      Si existe una razón por la que el sake ha despertado cada vez más interés es por su extraordinaria capacidad para acompañar alimentos. Su perfil sensorial ofrece características distintas a las del vino: presenta menor acidez, no contiene taninos ni sulfitos añadidos y desarrolla una importante concentración de aminoácidos naturales durante su fermentación, responsables de potenciar el umami, considerado el quinto sabor.

      Esa combinación permite que el sake dialogue con los alimentos de una manera particularmente armónica. Su textura, su frescura y su equilibrio hacen posible que acompañe desde pescados crudos y mariscos hasta vegetales, preparaciones delicadas e incluso algunos quesos cremosos, ingredientes con los que el vino puede resultar más desafiante.

      Además, su mayor graduación alcohólica respecto al vino actúa como un excelente vehículo para intensificar determinados sabores sin dominar el plato. Por ello, cada vez más sommeliers lo consideran una de las bebidas con mayor potencial gastronómico, no solo dentro de la cocina japonesa, sino también en propuestas contemporáneas de distintas partes del mundo.

      Aunque tradicionalmente se sirve en un ochoko, la pequeña taza de cerámica japonesa, los especialistas recomiendan beberlo en una copa de vino cuando el objetivo es apreciar mejor su complejidad aromática. La forma de la copa favorece la oxigenación y permite percibir con mayor claridad sus notas aromáticas, ofreciendo una experiencia más completa.

      NAMI Sake es una alternativa perfecta para que todo el mundo se acerque al sake con curiosidad y la confianza y la cercanía de una marca mexicana. Así es como el primer y único sake mexicano busca impulsar una conversación que va más allá de la bebida: demostrar que el sake puede formar parte de la vida cotidiana, ocupar un lugar en la mesa y acompañar momentos que, más que disfrutarse, se recuerdan.


      Para conocer más, redes sociales en @nami_sake.

      #sakaelsake

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          En el marco del Tokyo Sake 
          Challenge 2026, NAMI fue 
          reconocido con cuatro preseas 
          en distintas categorías




          Por Editores de Copas y Corchos
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          • NAMI, el primer sake mexicano, fue reconocido en el Tokyo Sake Challenge 2026 con reconocimientos Platinum, Gold, Silver y el premio Best Design en distintas categorías.
          • El sake culichi demuestra estar a la altura en términos de calidad, con sakes con más de 100 años de tradición y conocimiento.
          • El certamen, celebrado con el respaldo de la Sake Sommelier Association, busca mostrar la diversidad de esta bebida japonesa invitando a replantearse ideas preconcebidas y descubrir todo su potencial.



          En el marco del Tokyo Sake Challenge 2026, certamen celebrado en abril en Japón con el respaldo de la Sake Sommelier Association y considerado uno de los encuentros internacionales más relevantes para la categoría, NAMI fue reconocido con cuatro preseas en distintas categorías.  En una industria profundamente ligada a la tradición japonesa, que un sake elaborado en México sea reconocido en Tokio representa mucho más que una medalla y es un gran motivo de orgullo.

          Bajo el concepto “Re-Discovering Sake”, la edición 2026 reunió etiquetas de distintas partes del mundo para celebrar la diversidad, evolución y nuevas interpretaciones del sake contemporáneo.  El momento que vive esta bebida a nivel global  habla de cómo las nuevas propuestas procedentes de distintas latitudes, comienzan a abrirse paso en una nueva forma de entender el sake.

          En esta edición, NAMI Junmai Ginjo obtuvo la distinción Platinum Sake, el máximo reconocimiento otorgado por el certamen, mientras que NAMI Junmai Daiginjo recibió Gold Sake y el premio Best Design gracias a la elegancia y propuesta visual de su etiqueta y empaque. Por su parte, NAMI Junmai Sake fue reconocido con Silver Sake.



          Cada producto participante fue evaluado por un panel internacional de sommeliers certificados, quienes calificaron aspectos como aroma, sabor, calidad, presentación, diseño y empaque. Además de reconocer la excelencia técnica de cada etiqueta, el Tokyo Sake Challenge busca impulsar nuevas conversaciones y abrir espacio a propuestas que expanden los límites tradicionales de la categoría.

          Fundado en Sinaloa en 2016, NAMI se ha convertido en una de las propuestas más representativas del sake contemporáneo. Su nombre, que significa “ola” en japonés, refleja el diálogo cultural que define a la marca: una conexión entre la tradición japonesa y una sensibilidad mexicana contemporánea que hoy comienza a resonar también fuera del país.

          Más allá de los reconocimientos, la participación de NAMI en el certámen representa un momento importante para la evolución del sake hecho en México y para una nueva generación de proyectos que entienden esta bebida no como una réplica, sino como una reinterpretación con identidad propia.



          “Este reconocimiento representa años de trabajo, aprendizaje y pasión por crear un sake que honre la tradición japonesa mientras expresa nuestra propia visión y origen. Nos emociona ver que un proyecto mexicano puede conectar con expertos y audiencias en uno de los escenarios más importantes para la industria”, comentó Ernesto Reyes, Toji y Maestro Sakero de Nami.

          Para el equipo de NAMI y Sakecul, este logro no es casualidad, sino el resultado de una década de constancia y búsqueda de la excelencia que hoy, a través de estos reconocimientos, consolida al sake mexicano dentro de la conversación global y deja huella en el mundo.

          Para más detalles, en redes sociales en @nami_sake.

          #sakaelsake

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