Mostrando entradas con la etiqueta Valle de Ojos Negros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Valle de Ojos Negros. Mostrar todas las entradas

 

Monte Xanic continúa escribiendo 
uno de los capítulos más importantes 
de la historia del vino mexicano




Por Editores de Copas y Corchos
Instagram: @copasycorchos
Twitter: @copasycorchos

  • Cabernet Franc recibió medalla de oro de 95 puntos, el reconocimiento más alto para México.

  • Monte Xanic se consolida como una de las bodegas mexicanas más reconocidas internacionalmente.


En lo que va del año, la bodega suma 37 reconocimientos nacionales e internacionales, consolidándose como una de las bodegas mexicanas más premiadas de 2026. Su más reciente logro llega en Decanter World Wine Awards (DWWA), considerado el concurso de vinos más influyente del mundo, donde obtuvo una Medalla de Oro y 95 puntos para Edición Limitada Cabernet Franc 2024.

Este resultado reafirma el liderazgo de Monte Xanic como referente de la vitivinicultura mexicana y confirma la consistencia de una filosofía enológica que, desde hace casi cuatro décadas, ha impulsado la elaboración de vinos capaces de competir al más alto nivel internacional.





Oro y 95 puntos para Edición Limitada Cabernet Franc 2024

El mayor reconocimiento obtenido para México en esta edición fue la Medalla de Oro, con 95 puntos, para Monte Xanic Edición Limitada Cabernet Franc 2024, elaborado con 100% Cabernet Franc proveniente del Valle de Ojos Negros y criado durante trece meses en barricas nuevas de roble francés de tostado medio.

En el sistema de evaluación de Decanter, únicamente los vinos que alcanzan 95 puntos o más reciben Medalla de Oro, una distinción reservada para etiquetas de calidad excepcional.

Uno de los grandes exponentes de la colección Ediciones Limitadas, este Cabernet Franc destaca por su profundidad y elegancia. En nariz expresa aromas intensos de moras, arándanos, cerezas, violetas y lavanda, acompañados de notas especiadas, balsámicas y delicados matices herbales. En boca muestra gran estructura, frescura, taninos maduros y un final largo y persistente que refleja con precisión el carácter excepcional del Valle de Ojos Negros.

Con esta distinción, Edición Limitada Cabernet Franc supera ya las 30 medallas internacionales, consolidándose como uno de los Cabernet Franc mexicanos más premiados y reconocidos del mundo.





Monte Xanic, la bodega mexicana más premiada en Decanter 2026

Además de la Medalla de Oro para Edición Limitada Cabernet Franc 2024, Monte Xanic obtuvo:

  • Medalla de Plata para Viña Kristel Sauvignon Blanc 2025.
  • Medalla de Bronce para Monte Xanic Chardonnay 2024.
  • Medalla de Bronce para Monte Xanic Merlot 2024.
  • Medalla de Bronce para Selección Monte Xanic 2024.

Con estas distinciones, Monte Xanic se convirtió en la bodega mexicana con mayor número de medallas obtenidas en Decanter World Wine Awards 2026, reafirmando el liderazgo de sus vinos en uno de los escenarios más exigentes de la industria.





Un año extraordinario para Monte Xanic

Los resultados de Decanter se suman a una serie de reconocimientos obtenidos durante 2026 en los concursos y guías más importantes del mundo.

Entre los logros más destacados del año se encuentran:

  • Gran Medalla de Oro para Monte Xanic Sauvignon Blanc Viña Kristel 2025 en Vinalies Internationales, el máximo reconocimiento otorgado por el certamen.
  • Dos Medallas de Oro para Monte Xanic Rosé 2025, obtenidas en Vinalies Internationales y Challenge International du Vin, consolidándolo como uno de los rosados mexicanos con mayor reconocimiento internacional.
  • Seis medallas en Bacchus 2026, con dos Medallas de Oro y cuatro Medallas de Plata.
  • Dos Medallas de Plata en Concours Mondial de Bruxelles 2026, para Monte Xanic Chardonnay 2024 y Monte Xanic Cabernet Sauvignon 2024.
  • Reconocimientos adicionales en International Wine & Spirit Competition, International Cabernet Competition y Guía Peñín México, donde diversas etiquetas del portafolio alcanzaron calificaciones de hasta 94 puntos.

En conjunto, Monte Xanic suma 37 reconocimientos nacionales e internacionales en lo que va de 2026, resultado que refleja la consistencia y excelencia de un portafolio que continúa posicionando a México entre las regiones vitivinícolas más relevantes del mundo.




Los resultados obtenidos durante 2026 confirman una trayectoria construida durante casi cuatro décadas, basada en la innovación, el respeto por el terruño y una búsqueda permanente de excelencia. Más que un año de premios, este desempeño refleja la consolidación de Monte Xanic como uno de los grandes referentes del vino en el mundo y un orgulloso embajador del potencial de México en los escenarios internacionales más exigentes.



¡Sigue nuestra información en Twitter: @copasycorchos!
¡Disfruta de las delicias en Instagram: @copasycorchos!
¡Sigue al pendiente de la gastronomía en Facebook: @copasycorchos!
¡Disfruta de nuestros videos en TikTok: @copasycorchos!


Otras notas relacionadas:













      Síguenos en Instagram








       

      Los viñedos son mucho más 
      que un paisaje, son una forma 
      de entender el tiempo





      Por Editores de Copas y Corchos
      Instagram: @copasycorchos
      Twitter: @copasycorchos

      En los días previos al verano, los valles vitivinícolas de Baja California revelan uno de los momentos más luminosos de su ciclo. Entre montañas ocres, caminos de tierra e hileras de vid cubiertas de brotes verdes, delicados y vibrantes, el paisaje refleja la energía de la brotación, esa etapa en la que el viñedo despierta y transforma el territorio. Las tardes se alargan, la luz adquiere una nueva intensidad y el desierto se matiza de verdes suaves que anuncian la llegada de una temporada marcada por la abundancia y la maduración.

      En este momento del año, recorrer estas regiones es mirar el vino antes del vino; aún no aparecen los racimos que definirán la vendimia ni la intensidad propia del verano, pero sí una sensación de plenitud que se percibe en la tierra, en el viento que desciende de las montañas y en la forma en que cada valle expresa su carácter según la altura, la cercanía al mar o la textura de sus suelos.



      También es una de las mejores temporadas para vivir el enoturismo en Baja California; las terrazas se abren a una luz suave, los caminos rurales conservan frescura y el aire mantiene un equilibrio limpio que acompaña los recorridos entre vegetación reciente y aromas de tierra viva, todo ocurre en una transición silenciosa donde el vino aún no llega a la copa, pero ya está presente en el ambiente, como una promesa suspendida entre la luz y el tiempo.



      En el Valle de Santo Tomás, el origen se siente, pues aquí nació la tradición vitivinícola de la región y el territorio conserva una memoria que sigue viva entre caminos antiguos y suelos trabajados por generaciones, en este punto se encuentran las Bodegas de Santo Tomás, fundadas en 1888 y consideradas como el conjunto arquitectónico más antiguo dedicado al vino en Baja California, en este sitio se cuenta el inicio de una historia que marcó el desarrollo económico, social y cultural de Ensenada, entre muros de ladrillo, piedra y madera que resguardan una herencia que no solo pertenece al pasado, sino que sigue presente en la forma en que el vino se entiende en la región.

      Durante esta temporada, este punto de origen adquiere otra lectura; la vegetación nueva contrasta con la solidez de las construcciones, la luz suaviza los espacios antiguos y todo parece moverse entre memoria y presente, como si el inicio del vino no fuera un momento cerrado, sino una continuidad viva.

      Desde ahí, el recorrido avanza hacia el Valle de Tanamá, cerca de Tecate, donde la tierra se vuelve más áspera y el viento desciende desde la sierra con un aire frío que limpia el horizonte, encinos, piedra caliente y caminos largos dibujan una geografía más silenciosa, donde el verde aparece con discreción, sin alterar la calma del lugar.

      En ese escenario surge Encino de Piedra, una vinícola boutique ubicada en el histórico Rancho Tecate, donde la montaña y las rocas forman parte del mismo relato natural del viñedo, el proyecto está encabezado por el enólogo Andrés Blanco, quien ha desarrollado una visión profundamente ligada al territorio, dando forma a vinos frescos y elegantes que reflejan el carácter mineral de esta región.

      El nombre de esta vinícola proviene de un encino que crece entre rocas en lo alto de la montaña, símbolo de resistencia y permanencia, mientras que los brotes de vid se dejan ver por hileras en tanto la luz suaviza cada superficie, haciendo que el lugar se sienta cercano, íntimo, casi detenido.



      Muy cerca, Casa Veramendi se abre como una historia construida desde el arraigo en el Valle de Tanamá, impulsada por Lucy Veramendi e Isabel Ibáñez, quienes transformaron un antiguo rancho de uva de mesa en una vinícola donde la sensibilidad del proyecto se refleja en cada detalle, desde la forma en que el viñedo se integra al terreno rocoso hasta la manera en que la hospitalidad define la experiencia, aquí el paisaje no se impone, se acompaña, la tierra conserva su carácter original y el vino se entiende como una extensión natural de ese entorno donde las estaciones se sienten de forma cercana, entre luz suave, viento constante y una calma que envuelve todo el recorrido.

      Más hacia el Valle de Ojos Negros, el paisaje se abre como una depresión natural rodeada de montañas, donde el territorio adquiere una amplitud distinta y el horizonte se expande con una calma profunda, es una zona marcada por la presencia de manantiales que dieron origen a su nombre, antiguos puntos de agua que contrastaban con la tierra seca del entorno y que hoy siguen marcando la lectura simbólica del valle entre vida y aridez.

      Aquí el territorio conserva también una memoria histórica vinculada a antiguos asentamientos y actividades mineras, huellas silenciosas que permanecen en el paisaje y conviven hoy con la agricultura y los nuevos proyectos vitivinícolas, en un entorno donde la naturaleza marca el ritmo y la escala humana se integra sin imponerse.

      En este espacio, Infinito se concibe como una vinícola nacida desde la contemplación del horizonte, donde los viñedos no buscan romper la geografía sino integrarse a ella con naturalidad, siguiendo las líneas del valle y su escala abierta; aquí el paisaje no se interviene, se acompaña, y la experiencia se construye desde la continuidad entre tierra, luz y distancia, como si el vino se formara a la misma velocidad con la que el entorno respira.

      Por su parte, Dominio de las Abejas surge desde una visión profundamente ligada al equilibrio del ecosistema, donde el viñedo convive con polinizadores, flora nativa y prácticas regenerativas que sostienen la vida del campo; es un proyecto donde la agricultura no se entiende de forma aislada, sino como parte de un sistema vivo que en estas fechas se activa por completo, entre movimiento de insectos, floración silvestre y una energía que recorre el valle en sincronía natural.

      En el Valle de Guadalupe, la temporada transforma las colinas ocres en un territorio vivo donde los brotes recorren las laderas y la luz redefine caminos, viñas y casas vinícolas dispersas en el horizonte, aquí el vino se vive como parte de la vida cotidiana, una forma de habitar el valle donde tierra, arquitectura y trabajo agrícola conviven en un mismo ritmo.

      En esta temporada, el paisaje adquiere una intensidad particular; el aire se vuelve más limpio y seco y los recorridos entre terracerías revelan un territorio abierto donde cada proyecto dialoga con su entorno. En ese contexto, Adobe Guadalupe se levanta como un homenaje íntimo a la memoria de un hijo y al amor por la tierra, un proyecto donde la historia personal se transforma en relato vinícola, entre viñedos en ladera y una arquitectura que se integra al paisaje con una sensación de permanencia.

      Viñas de Garza, por su parte, se ha consolidado como un proyecto familiar que nace del trabajo cercano con la tierra y del cuidado constante del viñedo, desarrollado desde los años 2000 con una visión íntima de la vitivinicultura, donde cada etapa del proceso se atiende de forma directa y cuidadosa. Con el tiempo, ha crecido de manera orgánica, manteniendo una escala contenida que privilegia la expresión del terruño y una identidad construida desde la observación del campo y la relación constante con la tierra del valle.

      Más hacia el norte serrano, el Valle de la Grulla aparece como un paisaje donde la Sierra de San Pedro Mártir comienza a marcar el horizonte, con valles abiertos, vegetación silvestre y una sensación de aislamiento natural que lo conecta más con la montaña que con los circuitos tradicionales del vino; aquí el territorio conserva un carácter casi intacto, donde la escala humana se diluye entre la amplitud del paisaje y la presencia constante de la sierra.

      En este entorno, MD Vinos, propiedad de la familia Delgado, nace de un rancho agrícola que evolucionó hacia la vitivinicultura sin perder su raíz campirana, integrando viñedos, huertas y cultivos que conviven en un mismo espacio productivo donde el vino es una extensión natural de la tierra.

      A su lado, Palafox, fundada como Vinícola por Aldo César Palafox, mantiene viva una historia que crece desde la memoria familiar y se expande entre viñedos, arquitectura y jardines que miran hacia el campo, donde la experiencia se prolonga más allá de la copa y se integra al recorrido.

      Al visitar el Valle de San Jacinto, encontramos un territorio en plena transformación, donde el paisaje conserva una fuerte raíz agrícola entre extensiones de tierra trabajada y caminos rurales que conectan parcelas en transición hacia la vitivinicultura. Es una zona de Ensenada donde el clima mediterráneo marca el ritmo de las estaciones, con inviernos húmedos y veranos secos que definen una tierra luminosa, amplia y en constante evolución entre cultivo y viñedo.

      En este entorno surge Dubacano, un proyecto de los hermanos Gallardo que inicia en la década de los 80 con la distribución de uva de mesa y que, tras descubrir un rancho en esta zona, decide establecer una relación más cercana con el entorno natural, a partir de esa experiencia dan el paso hacia la vitivinicultura, integrando su historia agrícola con una visión enfocada en el desarrollo del vino mexicano como una propuesta de calidad construida desde el trabajo directo con el territorio.

      Al final, los viñedos son mucho más que un paisaje; son una forma de entender el tiempo. Entre brotes, luz y horizontes abiertos, cada región revela una historia distinta, pero todas comparten la misma esencia: recordarnos que el vino, antes de llegar a la copa, nace del territorio, de sus ciclos y de la relación profunda entre la tierra y quienes la recorren. En esa pausa luminosa que atraviesa los valles, el viaje no concluye, se transforma en una invitación a vivir el destino de cerca, a descubrirlo sin prisa y a dejarse sorprender por cada uno de sus matices, porque Baja California es para ti.


      ¡Sigue nuestra información en Twitter: @copasycorchos!
      ¡Disfruta de las delicias en Instagram: @copasycorchos!
      ¡Sigue al pendiente de la gastronomía en Facebook: @copasycorchos!
      ¡Disfruta de nuestros videos en TikTok: @copasycorchos!


      Otras notas relacionadas:













          Síguenos en Instagram