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Durante las últimas décadas, Guadalajara 
ha fortalecido su posición como uno de 
los epicentros culinarios más dinámicos 
de México




Por Editores de Copas y Corchos
Instagram: @copasycorchos
Twitter: @copasycorchos

Esta ciudad multifacética ha sabido evolucionar su escena gastronómica local, logrando una armonía perfecta donde conviven los sabores más arraigados de la cocina popular, los pasillos llenos de vida de sus mercados tradicionales y las propuestas de autor galardonadas internacionalmente.

Para los amantes del buen comer, la capital de Jalisco ofrece un catálogo de experiencias tradicionales sumamente diversas escondidas como joyas por descubrir. El viaje comienza con los grandes clásicos de la región como la tradicional birria y carne en su jugo —servidas con tortillas de maíz recién hechas— así como su emblemática torta ahogada hecha con birote salado, un pan crujiente cuya consistencia única solo se logra bajo el clima y la altitud de Guadalajara y que es capaz de absorber las salsas más exquisitas sin perder su textura. A lo largo y ancho de la ciudad se pueden encontrar excelentes opciones para degustar ambos platillos.



La oferta de la gastronomía  se ha visto proyectada a nivel mundial gracias a que ha recibido reconocimientos internacionales como los que otorga la Guía Michelin, y que ha puesto bajo los reflectores el sazón callejero tapatío. Así, al recorrer Guadalajara el visitante puede descubrir los sabores auténticos que se encuentran en los más emblemáticos Mercados como el Alcalde y el de  Santa Tere, con propuestas como las gorditas de Tacos y Gorditas Elvira, o las fondas tradicionales como "La Mariquita" y "Amadita" donde con su propuesta de quesadillas fritas bañadas en salsa verde  o el cerdo con  verdolagas preservan la calidez de la cocina casera.



Una parada obligada es Nejayote Molino, el cual con su excepcional oferta de alimentos y bebidas a base de maíz orgánico brinda una experiencia única. Aquí podrás degustar enchiladas de mole rellenas de cecina, huevos enhojados (cocidos sobre hoja santa), una gordita de chicharrón o su tradicional taco de chile relleno, que te hará chuparte los dedos. Todo acompañado por su bebida especial de la casa: Darkiss, hecho con cáscara seca de plátano.



Mención aparte merecen las Tostadas Don Ramón, las cuales están ubicadas en el Barrio de Santa Tere y desde 1955 ofrecen tostadas de cuerito tradicional, además de pata deshuesada, oreja, trompa y pierna, todo acompañado con su salsa que le brinda un toque inigualable.

La oferta gastronómica se complementa con los postres y bebidas de identidad local, como el tejuino —bebida ancestral a base de maíz fermentado y piloncillo servida con una bola de nieve de limón— o una refrescante nieve de garrafa, elaboradas de manera artesanal en contenedores de madera y metal. Pero lo que no puede faltar en cada visita es la joya de la corona: la jericaya,  el Crème brûlée mexicano, es un postre tipico jalisciense a base  de leche, huevo, azúcar y canela.  entre más quemada esté su cobertura, más dulce será el interior. 



Con esta fusión única de folclor gastronómico y repostería artesanal, Guadalajara demuestra que su cocina es mucho más que alimentación: es una experiencia multifacética, un motor cultural y un reflejo de una ciudad que abraza su historia mientras innova hacia el futuro.



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      Las tierras tapatías tienen una 
      expresión propia de la gastronomía 
      convertida en bebidas y cultura




      Por Editores de Copas y Corchos
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      Hay destinos que se conocen por su arquitectura, su naturaleza, sus raíces y el calor de su gente. Jalisco, tiene todo esto y, además, resalta por un diferenciador muy propio: la gastronomía.

      Las tierras tapatías tienen una expresión propia de la gastronomía convertida en bebidas y cultura. Aquí nace el destilado nacional por excelencia, el tequila; pero además es la cuna de otra bebida con denominación de origen: la raicilla.

      Estos dos espíritus del agave y varios ingredientes típicos de la región son la base de las bebidas con y sin alcohol que dan identidad y orgullo al estado más mexicano, por lo que para estos días calurosos recomendamos disfrutarlos en su variedad de presentaciones para calmar la sed de una manera llena de tradición.

      Todos son de fácil acceso y los puedes encontrar tanto en diversos establecimientos como locales, mercados y restaurantes a lo largo y ancho del estado.

      Tejuino: Es elaborado de maíz fermentado y piloncillo, y se prepara con jugo de limón natural, sal en grano, lo que la hace una bebida dulce, refrescante y ligeramente ácida. De manera opcional se le puede agregar una bola de nieve de limón, para realzar su sabor único. Su magia es disfrutarlo frío, lo cual esta bebida en días soleados es un respiro para el alma. Disfrútalo mientras recorres las calles de Guadalajara y descubras los secretos que guarda la ciudad. Además, también puedes degustarlo en Tlaquepaque.

      Cazuelas: Son una mezcla de tequila, refresco de toronja, naranja y limón. Su frescura y su sabor cítrico calma de inmediato la sed, son ideales para acompañar antojitos mexicanos o platos fuertes, por ejemplo con carne asada. Disfrúralo al realizar un viaje colonial por las calles adoquinadas y andadores llenos de artesanías de Tlaquepaque.

      Cantaritos: Esta bebida es sinónimo de cultura y la tradición jalisciense y es creada a base de tequila y se le agrega jugo de naranja, toronja y limón, refresco de toronja y toque de sal; al ser servidos en jarritos de barro rojo resalta su frescura. De manera opcional se le puede agregar en la orilla de la parte superior de las ollitas chamoy, chilito piquín o sal y una rodaja de naranja para darle aún más personalidad y sabor. El mejor lugar para degustarlos es en Amatitán y Tequila, aprovecha tu visita para recorrer los campos de agave azul y las destilerías más antiguas de la región.

      Lechuguilla: Es un fermentado sin alcohol y su producción es artesanal, se incorpora agua purificada, fermento de maguey de lechuguilla y azúcar refinada, luego la mezcla se deja reposar por tres o cuatro días para su fermentación para después ser empaquetadas. Existen de diferentes sabores como las naturales, coco, naranja, fresa, manzana, uva, piña, mandarina, chicle, etc. Es muy común verlas en los municipios del sur del estado de Jalisco, enmarcados por la Sierra de Amula.

      Ponche de granada: Este licor se elabora con jugo de granadas agrias, azúcar, un poco de agua y tequila o mezcal, para después embotellarlo y así poder empezar el proceso de fermentación. Al ser una bebida artesanal, el sabor es único y se caracteriza por su ligera acidez. Además de ser una bebida tradicional es refrescante, ya que sirve frío. Disfrutala mientras disfrutas de escuchar una leyenda en Sayula, o recorriendo las lagunas, bosques y valles de Tapalpa, Zacoalco y Tuxpan.

      Escamocha: Es un cóctel hecho a base de frutas tropicales picadas en cubos como piña, sandía, melón, papaya, fresas, plátano, naranja jícama, se le añade juego de naranja, limón y granadina, sal y chile piquín o chamoy para realzar los sabores cítricos y refrescantes. Además de ser una bebida es un postre típico de los jaliscienses.

      Vampiros: Es un cóctel picante servido en una bolsa con popote. Lleva jugo de limón y naranja, refresco de toronja, sal, tequila y sangrita casera, la cual es hecha con jugo de naranja y de jitomate, chile, limón, sal y salsa picante. Son ideales para convivir con amigos en una tarde calurosa acompañada de botanas como cacahuates. También se pueden consumir sin alcohol. Los puedes encontrar en San Luis Soyatlán en el municipio de Tuxcueca, Jalisco.

      Pajarete: La experiencia cultural hecha bebida. Es una bebida que se acostumbra en las mañanas del campo jalisciense: el chorro a presión de la leche bronca —que sale a la temperatura perfecta del cuerpo de la vaca— funciona como un espumador natural de alta velocidad. Esto crea una emulsión inmediata con el chocolate, el café y el alcohol de caña, dando como resultado un elíxir ultra cremoso, con una espuma densa y tibia que equilibra perfectamente la potencia del destilado con el dulzor del cacao. Disfrútalo del campo a la mesa en las rancherías del interior del estado.

      En cada bebida a través de su textura, sabor y preparación resalta las tradiciones, cultura e historia de la región. Te invitamos a que te dejes sorprender por la exquisita gastronomía y bebidas típicas que este maravilloso destino ofrece.

      Mayor información:

      https://visitagdl.com/


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