3 de diciembre de 2014


Por Cris Carmenere

Existen pocos lugares en el mundo en donde se reúnen tan excelentes condiciones para la producción de uva y la elaboración de los mejores vinos.

Somontano se encuentra al pie de los Pirineos en el centro geográfico de la provincia de Huesca. Tiene un altura entre los 350 y los 650 metros, en dónde prevalece un clima extremoso, mientras que la pluviometría y las particulares características del suelo hacen de esta región un lugar en el que el cultivo de la vid y la elaboración de grandes vinos sean parte fundamental de la actividad económica de la zona desde el siglo II antes de Cristo.

Tras el éxito iniciado en los años 90, la marca Somontano se ha consolidado como un sello de garantía para el consumidor. Vinos blancos, rosados y tintos. Puros, con carácter, frescos y afrutados, de aromas delicados, colores profundos y gran intensidad, son los vinos de la relativamente nueva Denominación de Origen (D.O.) 

En los últimos años los vinos de esta privilegiada región están experimentando un crecimiento notable gracias a la demanda cada vez mayor, provocada por su calidad y prestigio.

El viñedo del Somontano se asienta principalmente en suelos pardo calizos sobre materiales blandos que permiten la penetración de las raÌces de la vid. Son suelos de escasa fertilidad, con adecuado nivel de caliza, buena permeabilidad y buenas condiciones sanitarias que permiten la obtención de producciones vitícolas de calidad.

Las variedades que se cultivan en la zona para elaborar vinos con D.O. son las tintas Moristel, Tempranillo, Garnacha Tinta, Parraleta, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir y Syrah junto a las blancas Macabeo, Garnacha Blanca, Alcañón, Chardonnay, Gewürztraminer, Riesling y Sauvignon Blanc.


El Concurso “La Nariz del Somontano”

En el pasado mes de Junio la D.O. de los Vinos del Somontano en colaboración con la Asociación de Sommeliers Mexicanos AC y la Sommelier Sandra Fernández, invitaron a todos los amantes del vino, sin importar su profesión, a participar en el 1er. Concurso “La Nariz del Somontano”. Los participantes identificamos los vinos en una cata a ciegas tratando de dilucidar de que uva o mezcla de variedades está hecho el vino, fecha de cosecha, volumen de alcohol entre otras características. Con gran fortuna, fui la ganadora del concurso y me hice acreedora a un reconocimiento de la ASM y un viaje a la D.O. Somontano.

En Octubre pasado, el sommelier Luis Morones, actual “Embajador de la D.O. Somontano 2014” y yo pudimos disfrutar de esta maravillosa región, tierra mágica en donde te invitan a “sentir el vino” y comprender que, como ellos dicen, “el vino es vino y mucho más”: En dónde su ser, su magia y su carácter único nace de la tierra misma.

Una tierra en la que las vides, regalan paisajes preciosos y racimos que inspiran a los enólogos para crear vinos únicos cuya vocación es descubrir todo un mundo de sensaciones. Tierra que puedes pisar, tocar, sentir y compartir, en un tranquilo paseo por los viñedos o por Alquézar, así como por las calles y rincones de su capital: Barbastro.

Visitando las bodegas, puedes sentir y disfrutar de todo “ese mundo escondido en cada copa” en las que se descubre toda la magia, el trabajo y la pasión de cada gota de cada botella.

El vino es todo un mundo de sensaciones: historia, terruño, conocimiento y lo más importante: personas. En Somontano, la pasión de su gente por el vino y todo lo que de él emana es vital, en la cotidianidad de su día a día, pasión que brindan a todo quien llega allí.




Consejo Regulador

Nuestra aventura inició en las oficinas del Consejo Regulador de la D.O. Somontano, ubicado en el complejo de San Julián y Santa Lucía en Barbastro, capital de la comarca del Somontano. Ahí mismo visitamos el “Espacio del Vino”, que cuenta con dos zonas diferenciadas: Una sala circular en la que un montaje audiovisual muestra todo lo que el turista puede disfrutar durante su estancia. Al término de la proyección pudimos interactuar a través de un juego de descubrimiento de aromas.

La segunda zona es una sala de catas y conferencias, equipada con la más moderna tecnología en la que se desarrollan numerosas actividades dirigidas a turistas, bodegas, viticultores y colectivos interesados en desarrollar acciones vinculadas al mundo del vino.

Después de una noche de descanso, las bodegas de Somontano nos abrieron sus puertas para descubrir la magia de sus vinos a través del encanto de cada una de ellas.


Bodega Enate

Bodega contemporánea obra del arquitecto Jesús Manzanares, en dónde el recorrido por sus instalaciones sorprende por la calidez de sus materiales y por las obras de arte que la decoran.

El arquitecto ha captado desde el primer momento la intensa luminosidad de esta región y la ha llevado al interior, de forma que aun estando dentro siempre queda la sensación de estar en el exterior. Es quizás el mejor ejemplo de este juego entre naturaleza y arquitectura: espacios limpios y majestuosos, de líneas puras y actuales que sorprenden al visitante.



Visitar Enate es algo más que visitar solo una bodega de vino, es disfrutar del arte y del vino. La vinculación de Enate con el arte contemporáneo es un elemento diferenciador que le identifica dentro del mundo del vino. Enate cuenta con un importante número de obras de arte de artistas contemporáneos a nivel nacional e internacional entre las que se encuentran todos los originales de las obras cuya reproducción aparece en las etiquetas y muchas procedentes de distintos artistas de la talla de Antoni Tàpies, Eduardo Chillida, Rafael Canogar, Pepe Cerdá, Antonio Saura, José Manuel Broto, Salvador Victoria, José Beulas o Gustavo Torner, entre muchos otros.

Los tipos de uva que se cultivan son Gewürztraminer y Chardonnay en lo que respecta a variedades blancas, y Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah en variedades tintas, todas ellas reconocidas por la D.O.

Las especiales condiciones del Somontano, tales como una elevada diferencia térmica entre el día y la noche durante la maduración de la uva (lo que asegura una maduración lenta), y el suelo de una textura franco-arenosa, permeable al agua, hacen que sea un lugar excelente para el cultivo de la vid. Junto a ellas existe otro factor, el agua pura procedente del deshielo de la nieve de los Pirineos.






Bodega Pirineos

Situada a las faldas de los Pirineos, en el corazón de la Comarca de Somontano de Barbastro y en un privilegiado paisaje resguardado de los fríos del Pirineo gracias a las Sierras de Guara y Candelera.

Nace en 1993 con el reto de renovar y fundar una estructura competitiva y comprometida a la elaboración de vinos de la más alta calidad. Hoy en día es considerada una de las bodegas más modernas de España y sus vinos son referentes de calidad, frescura y personalidad.




Buena parte de la superficie está plantada con variedades autóctonas como la Macabeo, la Moristel o la Parraleta, que potencian la tipicidad y la personalidad de sus vinos. El resto está integrado por variedades nacionales y europeas como la Merlot, la Cabernet Sauvignon, la Tempranillo o la Chardonnay. El viñedo en un 90% en secano, se beneficia de tierras pardas calizas de escasa fertilidad, de buena permeabilidad con condiciones sanitarias idóneas. Mientras que su clima de carácter atlántico, aporta a los vinos finura y equilibrio.

El gran impacto social que Bodega Pirineos impuso en la zona sirvió para la consolidación del Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Somontano.

El primer vino tinto de reserva de calidad debe su nombre al antiquísimo Marquesado de Lazán, el “Señorío de Lazán Reserva” que se ha convertido en el conductor de la cultura más arraigada del Somontano.

Bodega Viñas del Vero

Viñas del Vero debe su nombre a un río de la comarca del Somontano, al pie de los Pirineos. Viñas del Vero S.A. se establece a finales de 1986 con la adquisición de 550 has. de terreno en Barbastro y otras poblaciones cercanas. En 1987 comienzan a replantarse los terrenos con viñedos de las variedades tradicionales (Tempranillo, Moristel, Garnacha y Macabeo), junto a otros de distintas procedencias (Chardonnay, Gewürztraminer, Cabernet Sauvignon, Merlot y Pinot Noir).

Actualmente, Viñas de Vero es la primera bodega de la denominación de Somontano por su volumen y calidad de producción. La empresa cuenta con 700 has. de viñedo propio y una capacidad de comercialización de 5 millones de botellas al año. Es una de las bodegas españolas más contemporáneas tanto por su tecnología como por el estilo de sus vinos.

Viñas del Vero cuida la elaboración hasta el más mínimo detalle. Su carácter de bodega moderna le ha permitido establecer las bases necesarias para que el producto final alcance una gran calidad, resultado de los cuidados del viñedo, la maduración de la uva, la optimización de la vendimia, la selección de las barricas para la crianza, el diseño de las etiquetas, su presentación en el mercado y muy importante: la atención al consumidor en todo momento.


Bodega Blecua

Conocida como el “Capricho de Viñas del Vero”, una bodega pequeña pero con mucho encanto y muy especial, el estar ahí ha sido una experiencia increíble.

Blecua data de finales del siglo XI, cuando era utilizada como lugar de retiro por los monjes Benedictinos franceses de Santa Fe de Conques. Con 14 has. de superficie, incluye una hermosa casa con aire de villa italiana construida hacia finales del siglo XIX.




Su vino llamado Blecua se elabora a partir de una triple selección de viñedos, racimos y barricas. Los siete mejores viñedos de Viñas del Vero con cuatro variedades Garnacha, Tempranillo, Merlot y Cabernet Sauvignon, son vendimiados cuidadosamente a mano, y se recogen en pequeñas cajas para ser seleccionados los mejores racimos en la “mesa de triage”. Cada variedad fermenta por separado en foudres de roble francés, y envejece por separado en barricas nuevas de roble francés del bosque de Allier procedentes de cuatro tonelerías diferentes.

Pasados doce meses, se seleccionan las mejores barricas de cada variedad, y se prepara el ensamblaje definitivo, que pasará a barrica durante ocho meses más. El vino se embotella sin ser sometido a procesos de estabilización o filtración. Y su producción es muy limitada.

Tuvimos la oportunidad de disfrutar una cena única acompañados por nuestros anfitriones: José Ferrer y Joaquín Torres, misma que fue inolvidable.

Bodegas Lalanne

Lalanne es un bodega familiar fundada en Burdeos en 1842 y establecida en Barbastro en 1894. Entrando a la bodega se respira tradición y se nota que su característica principal es mantenerla con el esmero que se aplica a la producción de sus vinos con  métodos tradicionales y artesanales heredados de sus antepasados en Burdeos.

Lalane es la bodega más antigua del Somontano con más de un siglo caminado. Antiguamente en la región, vitivinícolamente hablando, solamente existían pequeños viticultores que elaboraban vino para su consumo, una cooperativa sin estructura y una familia de origen bordelés: los Lalanne, que huyendo de la plaga de la filoxera del siglo XIX cruzaron los Pirineos y se establecieron en la zona dadas las excelentes condiciones agroclimáticas y su similitud con Burdeos.

Los Lalanne introdujeron en la zona las variedades francesas (Merlot, Cabernet Sauvignon y Chardonnay) consiguiendo gran reconocimiento nacional e internacional con sus vinos, llegando a ser proveedores de la Casa Real española a principios del siglo XX y por ello, sus vinos llevaban la banda roja distintiva de tal privilegio.



Bodegas Batán de Salas - De Beroz

Fruto de varias generaciones dedicadas al cultivo de la vid en donde han buscado las mejores parcelas para cada una de las variedades de Somontano.

Su éxito se debe gracias a la calidad que mantienen y que las cepas de esta bodega reciben un cuidado constante para poder alcanzar la excelencia en la producción final. En el año 2006 fue cuando se llevó a cabo su primera vinificación, la cuál se hizo con la selección de los mejores y más antiguos viñedos de uva tinta, destinada en su totalidad a vinos de crianza.

En 2007 y 2008 llevaron a cabo el mismo criterio de selección de uvas con los vinos jóvenes rosados y blancos de la añada 2009. A principios del 2010 ofrecen su gama completa de vinos con deBeroz Roble 2008, un crianza especial del 2007 y los sorprendentes Reserva de la Familia y Lar deBeroz de 2006.

En su interior la bodega es preciosa mezcla de modernidad y tradición, al entrar a su sala de catas uno se encuentra con un espacio acogedor de color amarillo con una gran mesa cuadrada que ha sido testigo del paso de múltiples reuniones. En una pared hay grandes relojes que marcan las horas de los países en donde han empezado a exportar sus vinos. Aquí es donde Mariano de Beroz inicio su proyecto de Bodega junto con su hijo Adrian después de su paso por la bodega Laus.

Mariano es una persona que siempre está trabajando en nuevos proyectos, tanto como presidente del Consejo Regulador de la D.O.Somontano como en los proyectos de la bodega. Para saber que es el Somontano solo bastan unas horas de platica con él.



Visita Al Alquezar

Alquezar se encuentra sobre el Cañón del Río Vero, mágica villa medieval. Caminar por sus angostas calles y callejones es retroceder en el tiempo. Las calles empedradas y sus casas bien cuidadas huelen a historia. En la cima se encuentra la Colegiata de Santa María la Mayor, la cual fue una fortaleza y hoy es un Monumento Nacional. Antes de entrar a la Colegiata se encuentra la Plaza Cruz de Buil, siendo siempre el único lugar por donde se podía entrar ya que el resto está rodeado por las verticales paredes de la roca calcárea.

Una vez arriba, en el atrio, la vista es impresionante: ventana al rio Vero y a los destiladeros de la sierra de Guara.

El nombre de Alquézar se remonta al origen árabe de la villa, pues deriva del topónimo al-Qasr, “la fortaleza”.






Colegiata de Santa Mª la Mayor

El atrio que daba acceso al templo románico queda integrado hoy en el claustro. Al entrar todo es silencio y la luz del sol hace sombras caprichosas sobre las paredes, el patio es una especie de triángulo en donde las flores le dan un toque especial que se funde con los colores de las paredes. Dan ganas de sentarse a leer un libro con una taza de té caliente.

Por las ventanas, abajo se ve el caserío en tonos ocre, en dónde pareciera que el tiempo se ha detenido. Sus capiteles reproducen escenas del Génesis (siglo XII) y los muros se decoraron con pinturas murales (ss. XIV-XVIII).

La capilla de Santa Ana, abierta al claustro, es fiel reflejo del crisol de culturas que fue el Somontano en el siglo XVI. En su portada decorada en estuco, aparecen elementos góticos, mudéjares y renacentistas.

En el siglo XVI el claustro se amplió con la construcción de un segundo piso. Hoy una de las estancias que en el pasado sirvieron de habitación para los canónigos, acoge algunas piezas sobresalientes que conforman el Museo de la Colegiata.

Una bella portada gótica da acceso a la iglesia (siglo XVI). Las bóvedas de crucería estrellada que la cubren, concentran la riqueza decorativa de la arquitectura interior del templo.












El retablo mayor (renacentista, siglo XVI) se concibió como un monumental sagrario puesto que tras el óculo central estaba permanentemente expuesto el Santísimo Sacramento.

La Capilla de los Lecina (barroco, siglo XVII) alberga un espléndido Cristo románico de tamaño casi natural. En los siglos XVII y XVIII, la música ocupó un lugar importantísimo en las celebraciones y la riqueza de los sonidos del órgano barroco, dio brillo y espectacularidad a la liturgia.

Así termina un viaje increíble, lugares inolvidables y ¡vinos únicos!  También, un pedacito de mi corazón se queda allá y yo me quedo con el cariño y la experiencia de la querida gente de Somontano.

¡Salud!
Cris Carmenere

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